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Notas de arte II: Realidad, Arte Abstracto y persona

Xabier Egaña | Abendua, 2008 | Inprimatu Inprimatu

El día pasado el Dr. Iñaki Bidegain, neurólogo y antiguo amigo, nos presentaba su último librito. Para mí toda una sorpresa de concepción. Era sobre una final de pelota entre Julián Retegui y Gladis Galarza. Julián tenía 36 años y en dos finales anteriores, contra el mismo Galarza,  más joven que aquel. Para este nuevo reto (y de esto es de lo que  trata el librito) Julián organizó su estrategia mental: qué tenía que plantearse, cómo  tenía que  actuar para conseguir vencer en esta nueva final, más difícil que las dos anteriores, habida cuenta que Julián es un año más viejo. Y Julián gana la final. La cabeza ha funcionado dirigiendo al cuerpo. Ha vivido una estrategia.

¿Qué pasa por la cabeza de un pelotari en su soledad, entre tres paredes , para poder vencer a un contrario cuatro años más joven que él? Julián organiza su mente de forma que vence en la final.

Oyéndo a Iñaki se me ocurría que lo que nos plantea como un proceso para lograr un triunfo en un deporte, sucede de igual forma en  el mundo de la creación, en el arte. Pensaba en cuando yo pinto. Qué pasa por mi cabeza, y por mi cuerpo,  porque  yo también tengo que ganar el partido. Cuando empiezas una obra, intuyes lo que deseas conseguir y así comienzas a trabajar, pero nunca sabes el resultado final, cómo va a terminar todo.

Lo que  resulta dramático y retador, es que una vez que has puesto la primera línea o la primera mancha de color, el cuadro cobra autonomía y te responde, se te enfrenta. Desde ese momento, sin un serio esfuerzo, lo que ya existe como inicio de la obra, ya no te permite ir por donde quieres, tienes que afilar la percepción, intuir, arriesgarte, balbucear, descansar, volver a revisar, sufrir. Al final, igual consigues lo que buscabas. Aunque este resultado, la mayoría de las veces, apenas se parecerá al sueño con el que se empezó el trabajo, porque el reto del arte es  FIJAR la Belleza: la idea, la sensación, la intuición, lo que portas en tu interior  en un FORMA. Conseguir domar la realidad para COSIFICARLA en un objeto espiritual y salvífico, como diría Oteiza.

Hacer arte es  trabajar, vivir , a veces durante mucho tiempo, estremecido, aterrado ante  la lucha que supone querer ganar el partido.

Antes de empezar a trabajar, es verdad que dibujas, te preparas, o simplemente balbuceas sentimientos, o lejanas sensaciones, o recuerdos formales. ¡ Pero los caminos son tan abiertos y dramáticos¡ Sólo tendríamos que leer alguna biografía de Cezanne, o Van Ghog,  Gaugin, Renoir,  Rousseau el aduanero , Manet o Frida Khalo para asombrarnos, admirar y reverenciar el hecho maravilloso de la dedicación de estas personas al hecho de Crear Belleza por medio de la pintura.

 ¿Por qué Boticelli podía sentirse inquieto o azuzado por la pregunta de: “por qué tenía que pintar “?

Quizá la respuesta a esta pregunta que deja una sensación de desamparo o tristeza ambigua, pueda ser porque todo gran artista aspira a desvelar la auténtica naturaleza de las cosas, su profunda realidad. Y acceder a ésta no es fácil. La posibilidad del conocimiento de la realidad todo el mundo la lleva en sí y el artista no hace más que ayudar a despertarla en todos los que la tenemos dormida. Y esta tarea se vive con desazón y angustia. Porque nunca se consigue decir, con claridad, todo lo que  se desea .

Podríamos intentar imaginarnos lo que podía pasar por la cabeza de Goya cuando se plantea y graba los aguafuertes sobre “El desastre de la guerra”, o cuando Velázquez  NECESITA  pintar enanos ( ¡ enanos! ) en una corte donde su obligación era la de plasmar, por medio de la pintura, el poder absoluto y triunfante de la monarquía más importante del orbe.

Los recorridos del alma y el espíritu en el arte, son misteriosos, pero esa es la atracción mágica, la pregunta que quiero hacerme y dejar en el aire. Porque nunca tendrá respuesta suficientemente clara y demostrativa. Todo artista genial ha tenido siempre algo de “mágico”, casi rozando lo religioso. Porque profundizar en la realidad requiere un estado de “angustia síquica”, de tensión espiritual, que es verdaderamente comparable a la labor que realizan los responsables espirituales de las religiones.

Estos días está entre nosotros una película homenaje o rememoración de una fotógrafa que dejó el triunfo de un tipo de fotografía, socialmente triunfante, y se sintió impelida, fue capaz ,  no sólo de abrir nuevos lenguajes plásticos, sino que incluso llega a comprometer toda su vida familiar y social.  Se da un encuentro con lo “monstruoso” que estaba cerca de sí, sin que ella misma lo supiera, hasta enamorarse de ello.Y no renuncia a ese recorrido. Su sicología lo asume y, con todo el riesgo del mundo, se deja envolver por  ello. Una  realidad estaba allí, cerca de ella,  pero no  la veía. Hasta que Diana Arbus es capaz de arriesgarse a vivir un proceso donde la nueva  REALIDAD, y la “nueva” BELLEZA, la arrastran por los nuevos caminos del arte fotográfico.

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Querría reflexionar sobre el paso del arte figurativo al arte denominado “abstracto” o no “reconocible”, porque estos pasos, estas concepciones nuevas, van a incidir de forma brutal en la persona del artista que las intuye, afectando a su vida social, a sus triunfos artísticos. Comienza un nuevo partido y no conocemos el resultado del reto. Deseamos responder triunfando, pero no está en nuestra mano el conseguirlo por el simple hecho de desearlo.

En una excesiva  simplificación, podríamos referirnos a dos grandes dimensiones de la persona , que una veces convergen, otras se distancian, pero que siempre configuran  la unidad del hombre frente a la realidad: es el mundo que se puede denominar consciente, es el que vemos, oímos, olemos, contemplamos. Es el mundo de la realidad “natural”. Y el otro es el  mundo que anida en el interior del hombre:  el mundo del inconsciente : son los sueños, las frustraciones, los anhelos, miedos, estrés, envidias, amores y odios. Un mundo muy presente, pero poco visible o constatable las más  de las veces.

Desde la referencia  que denominamos “consciente”, surge el arte de la naturaleza y se hace un tipo de arte que denominaríamos como figurativo. El otro tipo de arte es el que,  partiendo de las zonas más hondas de la persona, es decir:  del inconsciente, no va a buscar parecidos o referencias de o con la naturaleza, sino que se expresa de manera ” no figurativa”, en base a manchas, colores, líneas…e incluso con materiales y objetos  que, “realmente” forman parte de las obras artísticas: trapos, maderas, piezas diversas. Este es el tipo de arte que reconocemos como arte abstracto.

Los grandes artistas de este siglo han buscado dar forma visible a la “vida que hay tras las cosas” y de ese modo sus obras son una expresión simbólica de un mundo que está tras la consciencia. El problema que se nos plantea en el arte es mucho más amplio y complejo que un simple problema de forma y de distinción entre “concreto” y “abstracto”, figurativo y no figurativo. Su meta es acercarse de otra manera al centro de lo que denominamos realidad, ir al centro vital de las cosas, a su fondo, sin concesiones  y con la fuerza de una certeza interior. El arte se convierte en misticismo

En 1913 el pintor ruso Malevich pintó un cuadro que consistía sólo en un cuadrado en líneas  negras sobre un fondo blanco. Quizá fue el primer cuadro puramente abstracto  de la historia y sobre él escribió su autor:”En mi lucha desesperada para liberar al arte del lastre del mundo de los objetos, me refugié en la forma del cuadrado”. En otro momento Marcel Duchamp colocó un secador de botellas sobre una base y lo expuso como obra de arte. Jean Bazaine escribió sobre ello:”Este anaquel, arrancado de su medio utilitario y hallado en la playa, ha sido investido con la dignidad solitaria de lo abandonado. Sin valer para nada, ahí está., dispuesto para nada, está vivo. Vive en el borde de la existencia de su propia vida absurda. El objeto que estorba : ese es el primer paso del arte”. La existencia de ese objeto, así  ofrecido, cobra el carácter de “mágico”. Su “vida absurda” se convierte en ídolo y en motivo de burla. “Es lo concreto”. Su realidad ha desaparecido y comienza a gestarse otra posiblemente nueva.

 Ambos ejemplos fueron actitudes simbólicas que, aunque en aquel momento, no tuvieron nada que ver como valoración artística  ( reconocimiento, venta…) en el sentido estricto de la palabra, sin embargo marcaron pautas nuevas de renovación conceptual y de pensamiento,  para todo lo que vino  a ser el arte no figurativo del futuro.

En esta acción plástica, aparecen dos referencias : una actitud hacia el objeto desnudo:  MATERIA, y otra actitud hacia el  no-objeto desnudo: ESPÍRITU, SÍMBOLO, ICONO. Se abre una brecha entre la naturaleza y la mente, como camino de reflexión , búsqueda y análisis, y volvemos a hablar de lo inconsciente y lo consciente. Estos  opuestos y sus infinitas interrelaciones, van a caracterizar la situación del arte moderno.

Aunque sólo sea por lo que ha supuesto en mi trayectoria personal, querría añadir algo sobre la importancia de la materia en el arte abstracto. Podemos señalar que tanto Miró como el mismo Henry Moore paseaban por la playa buscando “cosas” traídas, trabajadas por el mar, con formas singulares, que luego, muchas veces, uniéndolas a otras, creaban unas obras escultóricas de las que los mismos artistas quedaban sorprendidos. Destaquemos también los collages que realizaron Picasso o Braque con trozos de desperdicios (”La guitarra” de Picasso, por ejemplo). Schwitters trabajó con lo que encontraba en los cubos de basura: papeles, clavos, trozos de objetos, trapos. Aproximándose al absurdo, durante años trabajó  con este tipo de elementos “despreciados” confeccionando lo que denominó “la catedral construida para las cosas”, para lo que tuvo que vaciar varios pisos de su casa para poder montar lo que deseaba….Kandinsky escribió:”Todo lo que está muerto palpita…No sólo las cosas de la poesía, estrellas, luna, bosque, flores, sino un botón de calzoncillo brillando en el lodazal de la calle…Todo tiene un alma secreta que guarda silencio con más frecuencia que habla”. Y podríamos seguir mencionando a nuestros artistas cercanos como Tapies, Lucio Muñoz o Millares…

Aunque nos parezca absurdo, este tipo de acciones son las que hacen  presente el significado más hondo  de la realidad concreta. Empezando por lo más inmediato que es la propia materialidad del ser.

La abstracción. Sin misterio no hay seducción.

El llegar al dominio de un código plástico, agota la maravilla del misterio. Ya hemos encontrado la piedra filosofal. Así que ahora sólo nos queda repetirla pra sentirnos salvado…

Desde el Renacimiento la realidad ha sido la seducción que ha atraído al artista de forma que ésta  ha sido la gran provocación de la evolución de la pintura. Cada nuevo estilo es como un Nuevo Realismo. Una nueva forma de acercarse a él. Es verdad que durante muchos siglos cada Nuevo Realismo se mantenía dentro de los límites de la APARIENCIA misma de la realidad. Tanto los individuos como los grupos sociales, necesitaban afirmarse en la objetividad de sí mismos y en sus valores. Mientras la apariencia siguiera siendo el motor de la creación, el tema era el aspecto objetivo de la pintura. Sin embargo, con el arte abstracto,  nos hemos visto obligados a sacrificar cada vez más el objetivo de alcanzar la representación de apariencia lo más aproximada posible de la realidad.

Podemos afirmar que, últimamente, los estilos respondieron cada vez más a programas ( pseudocientíficos,  pseudosicológicos o pseudo lo que sea ) que a realidades. Así que pronto se llega a que son los estilos, los modos de representación, las formas en sí, los que nos hacen descubrir nuevas facetas de lo real. Este planteamiento agota el rastreo del arte desde la realidad, y se entra en una prisa por llegar a nuevos campos, a hacer nuevos caminos. El riesgo es  el agotamiento de una estética necesitada de logros fulminantes , brillantes, rápidos, novedosamente maravillosos y geniales ( es importante que cada autor sea único e inigualable: el genio esperado y desconocido; el coleccionismo acentúa esta lucha por los hallazgos del no va más; lo que se colecciona es la novedad y el no parecerse a nadie más).

Esta vorágine trae que el arte se tome demasiado en serio en su papel de revelador de nuevos mundos . Los nuevos artistas ” no realistas”, ” no figurativos”, ” abstractos”, serán presentados como los nuevos chamanes del misterio espiritual ( que, por otro lado, el mundo no busca con sinceridad y en lo profundo). Es verdad que antes ha habido ismos  preabstractos: el “futurismo”, el “expresionismo”, el “cubismo”…que van preparando el terreno a que los artistas para que éstos decidan desentenderse de la realidad. Estímulo y esquema de trabajo ( me refiero a la tendencia hacia lo abstracto) que es leído desde un concepto de libertad de investigación que algunos tomaron como objeto y fin del nuevo espíritu artístico.  Pero en realidad, estaban planteando un nuevo método de trabajo y poco más. Por eso el arte abstracto no es  una plenitud desde la realidad, sino el simple abandono del ideal de referencia a la realidad.

Estas palabras no pueden entenderse más que como un pequeño análisis del concepto del arte abstracto, y no un desvalorización de todo este movimiento y de este tipo de hacer arte. Sin embargo,  el paso del arte figurativo a la abstracción  no puede entenderse como el simple  desinterés de la realidad, que de tanto acercarse a ella, ha dejado de tener interés, sino que, en sus mejores manifestaciones al menos, puede leerse como la búsqueda de una nueva  penetración en la realidad misma ( H. Moore:”Yo quería destruir la tiranía de la superficie, ir más allá de la epidermis; yo quería penetrar” )

La pintura abstracta pudo pensarse como la expresión de lo Absoluto ( de lo absoluto material, naturalmente )., o más consecuentemente, ser ella misma ABSOLUTA. A pesar de que en la pintura abstracta, la realidad  sigue estando fuera del cuadro, las formas desean alcanzar la máxima aspiración realista que consiste en ser ella, ella misma, la realidad: “La única cosa que la forma puede “ser” y no meramente  “representar”, a la forma misma”. En el arte abstracto, la  voluntad del artista por  reproducir la realidad, es decir, su objetivismo, se transforma en  objetualismo: voluntad de SER la realidad. Las formas valen en sí mismo y no por lo que representan. El valor estético es inmanente a las formas . Maurice Denis decía ya en 1890.” Un cuadro, antes que un caballo de batalla, una mujer desnuda o cualquier otra anécdota, es esencialmente una superficie plana cubierta de colores y organizada con cierto orden “.

( Teoría de la Sensibilidad. Xavier Rubert De VentósEdiciones Península. Barcelona. 1969. pgs 63,64,65  y 70  )

Tras la secularización del arte desde el Renacimiento, era evidente que se tenia que llegar a su sacralización , a la absolutización del mismo. El arte deja de ser arte y se transforma en mito. Aspira a abandonar lo anecdótico (es decir el que se tomaba desde la realidad cotidiana ) para, a partir de un nuevo tipo de estructura, y desde su novedad   construir un objeto absoluto; piénsese, por ejemplo, en el coleccionismo americano después de la II Gran Guerra ( ver de nuevo ” Teoría de la Sensibilidad “, pag. 86).

Ante el arte abstracto Picasso afirma : ” el artista se instala en un mundo donde ha desaparecido el reto y el estímulo de la realidad “, aunque, como matiza Rubert De Ventós en el libro citado, pag. 96, no es que en el arte no figurativo no haya drama, sino que  éste se ha interiorizado. Tratan de sustituir la resistencia externa de la figuración, es decir,  la lucha por adentrarse en el misterio de la vida desde la realidad externa,  por una resistencia interna:  encontrar”un misterio” que casi yo sólo puedo “entender”. Porque no hay ninguna referencia a la realidad más que la que yo sea capaz de admitir o alcanzar.

 Ahora ya es un drama convencional, libre y no impuesto.

 En este proceso de abstracción, las pinturas se van a ir convirtiendo en expresiones simbólicas de nuestro tiempo, aproximándose a las fronteras del misterio, porque el ser humano tiende a llenar lo inexplicable con los contenidos del inconsciente. Aquí anida el arte abstracto. Esas obras nos hacen asomarnos a un “lugar”  vacío y oscuro que anida en nuestro propio espíritu que, sin embargo, está hambriento de felicidad  como dice Bucay.

¿ Qué influencia tiene la filosofía de Schopenhauer y Nietzsche para entender la necedad e insatisfacción de nuestras vidas y mostrarla por medio del arte?.Como escribió Giorgio de Chirico: “El terrible vacío” que ( estos dos filósofos) descubrieron es la verdadera belleza desalmada e impasible de la materia “. En la misma dirección se expresa el escultor Marino Marini: ” Desde el momento en que el arte tiene que expresar miedo, ha de apartarse del ideal clásico”. Es muy ilustrativo seguir en la obra de este escultor el proceso de abstracción como uno de sus temas más trabajados: el hombre sobre un caballo. Sus últimas obras acaban siendo abstractas y difícilmente reconocibles si no se viera el proceso vivido a lo largo de los años.

 ”Dios ha muerto”( Nietzsche),.ya no es una frase nueva. Sus consecuencias son el vacío vital, “metafísico”, que ocupó a tantos artistas y escritores.

 La separación entre arte moderno y cultura cristiana (y, por amplificación, entre el arte moderno y el arte  que se agarra al parecido “natural” de la realidad) es definitivo. Hemos perdido el factor supremo que durante tantos siglos ha dado significado a la vida del ser humano. Estamos solos. Y el arte abstracto, igualmente, deja al hombre sin referencias a las que asirse en su mirar. Por eso podemos pensar que el arte abstracto adquiere el carácter de “absoluto”. Porque no da más referencias que su propia existencia. Como Dios que sólo existe. Y el espectador se ve abocado a una soledad que sólo  tiene respuesta en sí mismo, en su sensibilidad personal, y tiene que readaptar a su propia persona, las leyes de belleza y  de “salvación”, que porta el arte.

Para no quedarnos en el regusto del hombre fracasado y solitario, quiero  referirme a otro gran autor de clara ascendencia natural y religiosa, y con un ardiente sentimiento por la vida. Nunca se planteó la muerte de Dios. Así escribió”: Todo puede cambiar en nuestro desmoralizado mundo, excepto el corazón, el amor del hombre y su esfuerzo por conocer la divinidad. La pintura, como toda poesía, tiene su parte en la divinidad; la gente siente esto hoy día igual que lo sintió siempre”.Este autor es Marc Chagall.

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La manipulación expresiva de puras formas u objetos va a ser la base del arte abstracto. En él LA REALIDAD va a cobrar una presencia MATERIAL en un intento de independizar el arte de toda relación con las imágenes de la realidad visual: sin adornos, sin distracciones, ni anécdotas, Nos va a empujar a esa oscuridad que portamos en nuestro espíritu… Quizá para iluminarla  por medio de la belleza que porta…

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Releyendo lo escrito, pienso que  así es el tiempo que nos toca vivir. Hacemos , admiramos y compramos arte, pero no estoy tan seguro de que compremos humanismo, humanidad. Lo nuevos templos de la belleza, los museos, no sé si llegan a tocar el alma del visitante tanto como para aligerarlo con nuevas lecturas de la vida.  Me viene lo que tantas veces se ha comentado: ¿Cómo siendo los nazis, los ejecutores de los campos de concentración,  tan amantes de Bach,  Mozart, o de la gran  música clásica, pudieron ser unos criminales insensibles…?.

Todo ello nos obliga a vivir el arte con una nueva libertad de criterios. Sin estereotipo donde apoyarnos. En cada obra, ya sea pintura abstracta , figurativa, cine o fotografía, tendremos que encontrar ese punto de realidad que me conecta con la vida, y con lo mejor y más hondo de mí mismo: una libertad al servicio de la síntesis entre lo inconsciente y lo consciente, pues es en el interior de cada persona donde se realiza la conjunción última de la verdadera realidad  entre lo de fuera que nos rodea y lo de dentro que se mantiene en el silencio de una espera.

Gora