Hondarribia 1638: El bloqueo naval
EL MARCO HISTÓRICO
Para entender el sitio de 1638 es necesario conocer la situación política de Europa en la primera mitad del siglo XVII, aunque en la conferencia impartida por Álvaro Aragón se explicó de manera meridiana este tema, hoy me gustaría volver a retomarlo de una manera sucinta para aquellos que no tuvieron la suerte de asistir y como recordatorio para aquellos que lo hicieron.
Durante la primera mitad del siglo XVII Europa se verá inmersa en una guerra, la llamada Guerra de los Treinta Años, que se desarrollará entre 1618 y 1648 y en la que se enfrentarán, en diferentes fases, casi todos los estados europeos. Será una guerra cruel, se dice que el 30 % de la población de Alemania pereció durante esta guerra. No vamos ha profundizar en las diferentes periodos de la guerra, sino que nos limitaremos, de manera escueta, a dar una pequeñas explicaciones sobre la fase que a nosotros nos interesa la fase hispano-francesa (1635- 1648).
Durante esta época España es el estado hegemónico a nivel mundial, Francia por su parte se encuentra rodeada de estados aliados o satélites de España, al sur la propia España y El Milanesado, el Sacro Imperio Germánico al este y Flandes al norte, por el oeste el golfo de Bizkaia será patrimonio de las escuadras hispanas.
La Marina Francesa
El cardenal Richelieu, hombre de iglesia pero sobre todo de estado, tendrá claro desde el comienzo de su mandato que para que Francia se liberara de la amenaza hispana era necesario acabar con su hegemonía. Para ello vio la necesidad de acabar con las fuentes de financiación del imperio español que le permitían el mantener un ejército profesional que era, entre otras, la base de su poder. Estas fuentes de financiación eran sobre todo la plata y el oro procedente de las Indias. Richelieu consideró que había que acabar con ese trasiego de dinero americano para terminar con la hegemonía española. Para ello se pondrá como objetivo, desde el comienzo de su mandato, la creación de una poderosa marina de guerra que cortara los suministros de metales preciosos procedentes de América. Será el pionero en la consecución de una marina nacional, hasta entonces nadie lo había planteado de una manera seria. Richelieu pondrá en marcha un vasto plan para la consecución de este objetivo. Se crearán astilleros, se harán levas de marineros, se levantarán los arsenales de Le Havre, Brest y Broauge, se construirán molinos de pólvora, en fin, toda una infraestructura que permitiera arrebatar la hegemonía marítima a la flota hispana. Se crearán dos flotas una de 40 barcos para el Atlántico y otras de 20 para el Mediterráneo. Se fundará una academia militar para la joven nobleza. También se potenciará la marina mercante y el comercio con las colonias.
Cuando estalle la guerra con España, Francia contará con una armada preparada para hacer frente al conflicto.
LA FLOTA FRANCESA
Una vez visto el marco histórico en le que se desarrollará el sitio de Hondarribia pasemos a ver el panorama en las vísperas de este hecho. Richelieu había diseñado un ambicioso programa de operaciones navales para el año 1638 entre ellas estará la del bloqueo naval de la plaza de Hondarribia. Para ello ordenará la constitución de una gran flota.
Los barcos
Esta flota estará compuesta por varias escuadras: la de Poniente, la de Levante y la escuadra de Holanda.
En cuanto al número total de barcos los historiadores no se ponen de acuerdo, se manejan cantidades de entre 50 y 66 barcos de alto porte y de innumerable pequeñas embarcaciones (pinazas, chalupas, barcas) que realizarán labores de transporte, desembarco y enlace.
El grueso de la flota lo compondrán navíos de entre 250 y 1000 toneladas a excepción de La Couronne, navío de 1800 toneladas el mayor del mundo en ese momento junto con el inglés Soverein of the seas[1]. Era una maravilla de la arquitectura naval de la época construido en los astilleros de la Roche- Bernard por el maestro Charles Morieu de Dieppe, era el último del amplio programa de construcción naval que Richelieu había comenzado en los años veinte. Este navío fue botado en 1636. Tenía una eslora de 52 metros y según las crónicas de la época[2] era ancho como una basílica y largo como las galerías del Louvre. Moret relatará la impresión que causó la presencia de esta mole de la siguiente manera.”con ánimo sin duda de amedrentar a los de adentro, extendieron toda su armada a vista del lugar; porque ya este día se había agrandado con once navíos de línea. Descollaba sobre los otros unos tan disforme que parecía castillo. Era su buque capaz de 1800 toneladas; los costados proporcionalmente era de una desmedida grandeza. Causaba admiración y gusto al mismo tiempo, ver desde lejos las desmedidas maquinas de torres que cargaban sobre su proa y popa, aquella inmensidad de los cóncavos en las velas y los soberbios armazones de disforme grandor, que sobresalían entre mucho con mucho entre toda la armada. Cerca de cincuenta navíos de guerra contaron los de Fuenterrabía aquel día en la concha; divertido espectáculo si no mezclara la zozobra[3].
Los marinos
Estos barcos estarán tripulados por numerosos marineros, los más grandes, a excepción de La Couronne, llevarán 300 y los más pequeño 100 lo que hace un total de unos 10.000 marineros. De todas maneras al ser la falta de marineros uno de los males endémicos de todas las flotas europeas es raro pensar que todas las plazas estuvieran ocupadas.
Formar un marinero era tarea complicada y que requería mucho tiempo, generalmente se ingresaba en la marina a los doce años realizando labores de paje, a los 16 se ascendía a grumete y a partir de los 18 uno se convertía en marinero. Era necesario estar embarcado muchos años para ser un marino experimentado. Los constantes combates navales, así como los accidentes laborales dejaban gran cantidad de lisiados (patas palo, parches en los ojos y numerosas cicatrices no son patrimonio exclusivo de piratas) que no hacían de esta profesión una de las mas longevas, las dificultades para cobrar las pagas tampoco animaban a alistarse.
Los oficiales que componían esta flota eran de lo más granado de la marina francesa, dejando al lado la discutible valía militar del arzobispo el resto de la oficialidad era de lo mas escogido, nombres como Desgouttes, Duquesne, Montigny son hoy en día mitos de la marina francesa.
El 4 de marzo es nombrado el arzobispo de Burdeos[4] como jefe de esta flota. francesa de Poniente, será la encargada de controlar el golfo de Bizkaia y por extensión todo el Atlántico, tenía su base en la isla de San Martín de Ré.
Las tropas
También se embarcaron tropas de infantería destinadas a combatir tanto en la mar como en tierra. Se embarcarán tres regimientos el de La Couronne, La Meraiye (que estaba de guarnición, parte en las islas de Ré y de Olerón y parte en Niort) y el regimiento de les Vaisseaux.
Es difícil dar una cifra sobre el número de hombres que los componían algunos autores dan la cifra exagerada de 7000 otros lo reducen a 3000 es más fácil que el número real se acercara a esta última cifra.
Las ordenes
Las operaciones navales asignadas para este año de 1638 serán amplias y no se ceñirán a un solo objetivo.
- Se ordena se concentre los barcos en la isla de San Martín de Ré.
- Se embarque las municiones, vituallas y artillería así como el regimiento de la Melleraye y treinta compañías destinadas a servir en la flota, unos 4000 hombres.
- Una vez preparada la flota se haga a la vela lo antes posible y se dirija hacia las costas de España bien para atacar Hondarribia, si así se lo propone Condé[5] o bien se dirija a Galicia para buscar y destruir la flota de España.
- Si se toma San Sebastián o Pasajes se fortificaran, si Condé lo ve conveniente.
- Si se toma Hondarribia y si Condé no necesita de todas las tropas que tuviere tratará de conseguir dos o tres mil hombres de infantería para embarcarlos en sus navío y recorrer la costa de Bizkaia y la de Galicia y atacar los puertos de Laredo, Bilbao y la Coruña, tratará de apresar o quemar los barcos enemigos que encuentre en estos puertos.
- Si Condé se niega a fortificar y guardar aquello que conquiste, el arzobispo se encargará de hacerlo.
- Si los portugueses realizan alguna acción de envergadura en sus costas les deberá ayudar con cinco o seis barcos.
- Si desembarca en cualquier lugar en el que se encuentre Condé se pondrá bajo sus órdenes y le obedecerá en todo.
De manera simultánea a la organización de esta flota se estará preparando un poderoso ejército a las órdenes del Príncipe de Condé que tendrá como objetivo principal la conquista de Hondarribia. El 12 de mayo Condé escribe al arzobispo rogándole acuda cuando antes a su presencia, le muestra el disgusto por la mala organización, la falta de dinero y de medios para llevar la artillería y munición a Bayona. Todavía está esperando a que se presenten los Marqueses de La Force[6], el de Gévres y Plessis-Besançon con impaciencia. En resumen, le dice, todo va mal. El trigo ya está en Bayona. El ejército es imponente. Los gobernadores de Guyena (Duque de Epernon y La Valette[7]) ya están aquí.
Preparativos y salida de la flota
No es hasta el 6 de junio, un mes antes del comienzo del sitio, que el arzobispo llega a La Rochele. Desde el primer momento se dedicará a preparar los asuntos necesarios para abastecer a las escuadras que vayan llegando para que no sufran ningún retraso y a buscar fondos necesarios tanto para la subsistencia de la flota como para la manutención de los regimientos que habían de embarcarse
El 12 de julio llegará Desgouttes con la escuadra de Levante procedente de Tolón y Marsella.
El 26 de julio llegará la escuadra de Holanda al mando de Coupeauville compuesta por diez barcos, seis adquiridos y los otros embargados a la compañía de las Indias, pero carecerá de víveres y traían algunos aparejos para La Couronne.
Sourdis, consciente de que la formación de la flota se esta retrasando, no esperará hasta que se hayan juntado todos los barcos sino que irá enviando pequeñas escuadras hacia Hondarribia. El 26 de julio Cangé deja la flota para ir a Hondarribia, ese mismo día se embarcan los regimientos de La Meraiye y de La Couronne.
La escuadra de Desgouttes, partirá el 29 de julio, aunque estaba preparada para hacerse a la vela el 20 pero la falta de vituallas necesarias para las tropas embarcadas retrasará la partida al igual que las calmas y los vientos contrarios.
El 26 de julio al atardecer se levantó un pequeño viento de tierra, la almiranta, que estaba fondeada hacía tres días con 34 velas más entre Olerón y Ré zarpa para Higuer, pero las calmas y las borrascas impedirán avanzar a la flota.
El 1 de agosto, tras escuchar misa, una brisa de noroeste agrupará la flota y la llevará hasta Higuer donde arribará el día.
La importancia estratégica de Pasajes
Ya en mayo el arzobispo había escrito a Condé haciéndole ver la necesidad de asegurar un puerto para su flota. Para Sourdis va a ser imprescindible contar con un puerto de refugio en la cornisa cantábrica y pone sus ojos en el del Pasaje por ser el único que guardaba las características necesarias para poder atracar su flota.
Antes del comienzo del asedio los capitanes de la flota de Sourdis, Regnier y Brocq, realizan un viaje para llevar la artillería a Bayona y regresan con la información de que en Pasajes había once galeones listos para zarpar. Esto anima al arzobispo para apresurarse a salir y pasar aviso a Condé para que en caso de que se tome el puerto de Pasajes aprese los galeones y espere a que el envíe los marineros necesarios para llevarlos a Brest.
Cuando Condé toma Pasajes[8], el dos julio, se encuentra con que en el puerto hay cuatro navíos de línea prácticamente listos para zarpar. Poco antes, Idiáquez había sacado del puerto otros cuatro navíos aunque otro se había ido a pique en la bocana, estos barcos serán agregados a los que operarán con la flotilla de Idiáquez desde San Sebastián. Cuando el Príncipe confirma el apresamiento de los galeones restantes se lo comunica al Arzobispo que rápidamente tratará de enviar 600 marineros para conducirlos a Brest[9], serán sacados del puerto, el 6 de agosto, y llevados a la flota. El día 15, tres de ellos, partirán para La Rochele, escoltados por una pequeña escuadra para ser equipados y ponerlos en estado de servicio.
Mientras, ante las murallas de Hondarribia, había habido un consejo de guerra presidido por el duque de La Valette[10], en el que éste propuso abandonar el Pasaje y quemar los galeones allí fondeados y sin que nadie se opusiera se dio por buena la propuesta. Enterado Condé de la decisión, duda de su conveniencia y ordena a un capitán de navío llamado Saint-Etienne entrar con su barco en el puerto y en caso de verse obligado a abandonarlo prender fuego a los galeones y al suyo propio y retirarse del lugar por tierra.
Cuando Sourdis se entera de ello ordena al caballero Cangé y a los capitanes Laches- naye , Duquesne y Paul de embarcar ocho compañías de infantería y de zarpar hacia el Pasaje , con la orden de defenderlo y fortificarlo y tratar de sacar los galeones
¿Qué había ocurrido hasta la llegada de Sourdis, en Hondarribia?
JULIO
Desde el primer momento en que Hondarribia quedó sitiada por tierra se intentará enviar refuerzos por mar. Condé, al principio, tuvo que improvisar hasta que llegarán las primeras unidades de la flota del Arzobispo. Para ello puso en la concha algunas pinazas de Baiona[11] que hacían labores de suministro y bloqueo de la ría, con las cuales y como señor del castillo de San Telmo creía tener del todo cerrada la plaza. En un primer momento este bloqueo no será efectivo el 5 o 6 de julio la primera flotilla con suministros y tropas logró burlar el bloqueo del canal. Fue gozoso para los nuestros; porque Miguel de Ubilla natural de Fuenterrabía, que saliendo de aquí el día dos de julio, había penetrado por medio de los reales de los enemigos, para traer los socorros del coronel Isasi, poco antes del amanecer, burlando las chalupas de los enemigos, y pudiendo meter al favor de la marea alta sus embarcaciones menores más acá de la boca del río, introdujo en Fuenterrabía 170 de Tolosa, y de Azpeitia y entre ellos a Gerónimo Urramendi, caballero de la orden de Santiago, y algunos de fuenterrabía, a quienes lo improviso de la invasión había cortado el paso para su tierra, y venía entre ellos don Martin de Justiz.
El 13 de julio una segunda flotilla de socorro conseguirá atravesar el cerco naval e introducir en la plaza tropas de refuerzo. Al alba y al favor de la noche, burlando las guardias del enemigo, que celaban las entradas del puerto, entro en la plaza por mar en embarcaciones pequeñas sin poderlo excusar los de fuera, el maese de campo don Miguel Pérez de Egea con 150 veteranos del tercio del tercio de los irlandeses (P. 150)
El 1 de agosto la plaza manda emisarios al almirante de Castilla, Juan Alonso de Enriquez y Cabrera, para informar de la delicada situación en que se encuentran. Enriquez decide enviar un gran convoy de socorro. Partirá este convoy de San Sebastián el día 2 de agosto y estaba compuesto de una escuadra de 8 navíos[12], de entre 500 y 600 toneladas, al mando de Don Francisco Mejía[13] que debía presentar batalla a la escuadra francesa que bloqueaba la entrada de la bahía mientras una flotilla de 37 pinazas, así como numerosas chalupas, al mando de Idiáquez y en las cuales había unos 500 o 600 soldados, víveres y sobre todo plomo en balas, trataría de entra en la plaza asediada. Pero al salir del puerto apareció por el este un gran número de velas, era la escuadra del arzobispo que había llegado. Regresó la flotilla a Donostia y esa misma noche decidió el Almirante que intentase Don Alonso de Idiaquez el socorro con las pinazas, creyéndose que por ser bajeles que pescaban poco agua, y que por donde ellos navegasen no podrían los navíos de alto bordo seguirles , se podría conseguir el efeto. Partio Don Alonso, pero amaneciole antes de llegar a la Canal, y faltandole la marea, fue descubierto de la armada enemiga, que se puso en arma echando fuera todas sus embarcaciones pequeñas armadas[14], con que hubo de virar don Alonso y volverse a San Sebastian. Después de combatir durante dos horas e hundir dos embarcaciones[15].
También aquel mismo día dio un rato gustoso una chalupa de Don Juan de Echeverri, a quien, habiendo llegado el día antes con el socorro, mandó el gobernador que volviese con cartas que le dio de su parte, y de los jurados de Fuenterrabía para el rey, para Guzmán, y para el coronel Isasi; porque dispuesta su chalupa con diez remeros, cerca del mediodia, que estaba claro y sereno pasó por medio de treinta chalupas enemigas; y habiendo entrado en la alta mar, burló a los enemigos (que con gran ansia le seguían) a fuerza de remos. Las otras chalupas y marineros quedaron en Fuenterrabía[16]
Este será el último intento de introducir socorros por mar, a partir de este momento el bloqueo marítimo será efectivo y nadie intentará burlarlo. Desde ese día se tratará de introducir socorros por tierra.
AGOSTO
Nada más fondear la flota de Sourdis en Higuer, el arzobispo se dirigirá rápidamente en una chalupa a Pasajes, a ver la situación del puerto y de los galeones, Cangé con cuatro navíos guardaba el puerto y los barcos apresados. Una vez revistado el puerto volverá a la flota y se presentará ante Condé, luego, tras estudiar la situación, comenzará a organizar los pormenores del bloqueo.
A los pocos días de la llegada de Sourdis se realizó una reunión en la que Condé preguntó al arzobispo que hacer con Pasajes, donde aún permanecían los galeones, y donde se producían ataques cada vez con mayor frecuencia, casi diarios. Emplaza a Sourdis a defender por su cuenta Pasajes y si no lo podía hacer a quemar los galeones que todavía allí permanecían. El arzobispo lanza las siguientes propuestas:
- Si el Príncipe le da tropas, se compromete a limpiar los alrededores de Pasajes de las milicias guipuzcoanas que lo acosaban y fortificarlo.
- Pone en duda la actuación que se ha tenido hasta el momento en cuanto la manera de llevar el asedio a la plaza.
- Cambiar la forma de realizar las minas.
Y critica de manera abierta:
- La dejadez y molicie que inunda el campo francés.
- El campo atrincherado de Guadalupe, que en su opinión debería estar más retrasado.
- La situación de las baterías y la actuación deplorable de la artillería.
Todas estas propuestas son rechazadas e indignado abandona la reunión y se encierra en su barco. El Príncipe le manda llamar en numerosas ocasiones y al final accede. Decidiéndose a colaborar en el asedio.
El día 5 a causa de las quejas de los zapadores de que no podían realizar su trabajo por la actividad de la artillería de la plaza Sourdis ofrece dos baterías de cinco y tres cañones con sus oficiales y servidores. Al mismo tiempo, ocho navíos de los que guardaban la rada de Hondarribia pusieron proa a los Pasajes creyendo los de la plaza que se dirigían a desembarcar tropas a espaldas de los las tropas de auxilio. El arzobispo fortifica el puerto con dos fuertes que construye en las alturas[17]
Ese mismo día, una vez eliminada la posibilidad de socorrer a la plaza a través del mar, se intentará hacerlo por tierra atravesando el campamento francés. Ubilla intenta introducir 300 hombres en la plaza pero son sorprendidos en Mendelu y sólo consiguen entrar 80, retirándose los demás hacia Hernani.
El 10 de agosto se intentó realizar una salida numerosa de 250 hombres que fracasa y en la que mueren más de cien, entre ellos el gobernador Egea que les arengaba desde el baluarte[18]. Ese mismo día llega la escuadra de Holanda[19], compuesta de once galeones, gobernada por Coupeauville
Dos días después 600 mosqueteros y 200 piqueros de los regimientos de la Meilleraye y de la Couronne son enviados a realizar una descubierta por los alrededores del Pasaje sin encontrar apenas resistencia, sólo algunas trincheras mal protegidas por milicias forales, que rápidamente huirán, quedando libre el camino hasta las murallas de Donostia.
Ese mismo día llega la Couronne[20] el último de los barcos que componían la flota, en total 64 velas de las cuales 44 eran galeones de entre 300 y 1800 toneladas, dos excelentes pataches y el resto eran brulotes, filibotes y fragatas.
En la junta del día 14 el Arzobispo informa de la situación en que se encuentra Pasajes y propone atacar al enemigo mientras se esta agrupando, plan que fue rechazado, o bien acampar y fortificar una altura entre Oiartzun y Errenteria para proteger Pasajes y las espaldas de las tropas de sitio. La Valette se niega en redondo a llevar adelante el plan, al mismo tiempo que Condé recibe numerosos avisos de que el Almirante de Castilla tiene intención de atacarles en los próximos días.
Al día siguiente Burdeos es llamado por Condé a un nuevo consejo, al desembarcar se entera que éste ha decidido abandonar el Pasaje. En el consejo todos se le oponen nadie quiere defender Pasajes y Condé da la orden de abandonarlo quemando los barcos que allí quedaban[21] El 16 se destruyen los atrincheramientos y los fuertes se recogen los víveres, se embarca el hospital y la munición y Cangé levanta anclas y se incorpora a la flota el 17 de agosto.
LA BATALLA DE GETARIA
El 17 de agosto[22] el caballero de Montigny, que llevaba dos días con una escuadra de ocho navíos, dos pataches y dos brulotes haciendo la guarda entre San Sebastián e Higuer, avista 14 galeones a la altura de Getaria enviando la fragata del barón de Marsay a avisar a Sourdis.
Se trataba de la armada de Lope de Hoces[23] que había salido de La Coruña con orden de apoyar al Almirante de Castilla en la liberación de Hondarribia. Esta escuadra estaba compuesta por 17 barcos de gran porte; 12 galeones, la almiranta y vicealmiranta de entre 800 y 1000 toneladas y el resto de 600 a 700, dos navíos y tres fragatas de Dunkerque y transportaba 3.000[24] soldados para reforzar el ejército de auxilio. En una carta enviada por Lope de Hoces, tras el desastre, al rey afirma que los galeones de su flota estaban mal prevenidos por la desprevención y poco tiempo, y peor tripulados , con bisoños la mayor parte de los marineros, y el todo de la infantería , gente miserable y presos de Galicia por los obispos y frailes, pastores que guardaban ganado transformados de golpe en soldados, y enviarlos a pelear, y que aun de esta gente faltaban más de 550 plazas para la tripulación que les tocaba[25]
Sourdis reúne consejo e informa a sus capitanes que él personalmente zarpará con una escuadra de diez navíos de guerra más dos brulotes[26] e irá a reunirse con Montigny . En la bahía permanecerá el resto de la flota, veinte navíos más una chalupa armada de cada uno de los barcos que habían partido, bajo las ordenes del vicealmirante. Dando orden a Delaunay-Razilly, capitán de La Couronne, para que proteja el puerto y enviando copia de sus órdenes a Condé. Éste no quería que el arzobispo dejara la guardia del canal bajo ningún pretexto, por ello no espera la repuesta y decide zarpar.
Sourdis consideraba que el mantener toda la flota para guardar el canal era ridículo, pues consideraba que con unos pocos navíos y algunas chalupas armadas eran suficientes, además consideraba que el lugar de fondeo era muy peligroso y que en cualquier momento podría perder la flota.
A las once de la noche levantan anclas aprovechando el terral y se dirigen hacia Getaria pero la calma les sorprende a la altura de Pasajes a esto se le unirá una marejadilla del oeste que arrastrará la flota hacia la costa, el propio Arzobispo viendo el peligro embarcará en un patache para salvar la vida, la marejadilla arrastrará la flota hacia las costas de Bayona donde se verán obligados a echar el ancla para capear el temporal. En estas circunstancias llega una carta de Montigny diciendo que tiene cercados a los galeones en Getaria pero que no podrá aguantar mucho tiempo por ser inferior en fuerzas. El día 19 por la mañana un viento terral permite a la flota zarpar hacia Getaria donde llegan este día. El día 20 y 21 la falta de viento impedirá cualquier tipo de operación naval. Mientras, Lope de Hoces decidió desembarcar la artillería y fortificarse en tierra y si el enemigo quisiese llevarse los navíos, abrasarlos primero para que no lograse el intento, supuesto que ni la desigualdad, ni lo que peor era; el viento daba razón para defenderlos, ni perderlos peleando. Los franceses ven movimiento de caballería e infantería de milicias forales en tierra y observan como construyen baterías.
El día 22 el fuego de esta baterías obliga a la escuadra francesa a retirase fuera de su radio de acción, la almiranta es alcanzada en un mástil y sufre la pérdida de dos marineros en cubierta. Hacia las diez de la mañana el viento empieza a soplar en dirección este-nord-este, creando la situación inmejorable para el ataque. Se preparan los brulotes y los barcos de apoyo y se dirigen hacia la escuadra española. Esta junto con las cinco baterías de tierra abren fuego sobre la escuadra que se les venía encima, eran las doce del mediodía, la batalla de Getaria había empezado. Uno de los brulotes alcanza a la vicealmiranta, poco después otros galeones son alcanzados, la escuadra francesa levanta anclas y se dirige hacia la española disparando a discreción. El efecto de los brulotes es devastador casi todos los galeones son incendiados. Lope de Hoces da la orden de quemar aquellos que no habían sido alcanzado por el fuego enemigo para impedir que fueran apresados. La almiranta estaba protegida bajo las baterías del muelle de Getaria y rodeado por algunas embarcaciones de su flota que le protegían del fuego enemigo, un brulote[27] fue dirigido hacia este grupo tratando de alcanzar la almiranta pero fue alcanzado en el timón, abordando a uno de los barcos que la protegía, al poco tiempo una terrible explosión lanzaba la almiranta por los aires, no se sabe bien si a consecuencia del brulote o de los disparos de las baterías de tierra que disparaban por entre la escuadra de Hoces. La confusión, el desorden era terrible nadie escucha las ordenes de nadie todo el mundo trata de salvarse, los hombres se lanzan al agua y tratan de alcanzar los botes de salvamento y algunas chalupas que habían enviado los de Zarautz pero la angustia y la desesperación impedían que estos pudieran hacer su trabajo, todos trataban de ocupar un lugar en estas embarcaciones que con el peso se iban al fondo. Mientras esta escena espeluznante ocurría, reventaron los cañones que habían sido abandonados sin disparar y a esto se unió la explosión de algunos de ellos al alcanzar el fuego la santa bárbara. Una lluvia de fuego y hierro cayó sobre los restos de la escuadra, sobre aquellos que a nado intentaban alcanzar la costa y sobre aquellos que ya la habían alcanzado y se creían a salvo. Los propios franceses quedaron impresionados al ver la imagen dantesca de una Getaria arrasada por esta furia abrasadora, y de los montes de los alrededores que padecieron un pavoroso incendio que duró varios días. La batalla duró desde el mediodía hasta las seis de la tarde[28] el número de bajas, como en todo conflicto es variable, según los orígenes de la información. Las fuentes francesas hablan de desperfectos de poca consideración en algunos de sus navíos y apenas 30 o 40 muertos entre soldados y marineros[29] en cuanto a la flota española dan la cifra de entre 5.000 y 8.000 muertos. Las fuentes españolas hablarán de 1500.
Tras la batalla de Getaria, los franceses ven más cerca que nunca la toma de Hondarribia, Richelieu escribe al arzobispo para felicitarle y le anima a acabar cuanto antes el sitio para que pueda poner proa a otros objetivos, señalándole el de La Coruña. El arzobispo se encuentra exultante, tras la victoria, el cardenal insiste a Sourdis en que anime a Condé, pues parece ser que se hallaba deprimido por el desarrollo que llevaba el sitio.
Mientras el arzobispo se encontraba fuera, el día 20 de agosto, se hizo volar la mina del baluarte de La Magdalena, se preparó la tropa para el ataque y se intentó un desembarco en la estacada pero al disiparse el humo de la explosión apareció una pequeña brecha que no era practicable fracasando el intento del tan esperado asalto.
Regreso a Hondarribia y derrota
Tras la victoria de Getaria un Sourdis exultante regresa a Hondarribia.
El día primero de septiembre se hace volar la mina del baluarte de La Reina, pero no surte el efecto que esperaban y se retrasa el asalto. La contramina había quedado al aire y aprovechando esta situación se construirá un hornillo al que se dará fuego a los dos días derrumbando, esta vez sí, la muralla y abriéndose una brecha.
Ese mismo día se realiza consejo y visto que la brecha es buena, se decide asaltar el baluarte, La Valette, que era el encargado de dar el asalto, abandona la reunión diciendo que se va a combatir cosa que, sin embargo, no hizo.
Al día siguiente, 4 de septiembre, se lanzaron tímidos ataques, pero viendo que La Valette no se decidía a atacar de manera definitiva y que los enemigos se aproximaban cada vez más, Sourdis, tras inspeccionar la brecha con sus ingenieros y sargentos mayores, se ofrece al Príncipe para asaltarla. El Príncipe reúne el consejo y propone que el arzobispo asalte la brecha, La Valette que está presente rechaza la proposición y dice que él quiere combatir y sale decidido a ello.
El 5 de septiembre La Valette comunica a Condé que rechaza el asalto al baluarte y que se lo ceda a Sourdis. El Príncipe suplica al arzobispo que asalte la brecha. Este ordena desembarcar las cosas necesarias para el asalto, pero cuando todo está listo para dar la orden, se presenta La Valette solicitando por tercera vez que se le conceda la resolución del ataque. El arzobispo cede y además ofrece a La Valette sus tropas para apoyar el asalto.
Al amanecer del día 6 se produjo un nuevo asalto de la brecha. La Valette arremete contra el baluarte pero sin enviar al grueso de sus fuerzas, sólo mandará a algunos soldados, dejando de manera incomprensible lo más selecto de sus tropas, la caballería ligera, los voluntarios y los oficiales de alto rango, en la reserva. Tras el fracaso de los asaltos se realizó junta de jefes y en ella La Valette renuncia a dirigir el ataque, Condé solicita al arzobispo de Burdeos se encargue de ello, cosa que rechazará despechado, en un principio. Ante la presión de los demás jefes que le acusan de negarse a cumplir un servicio al rey, Sourdis cede y envía a Saint Simon ante La Valette para preguntarle si deseaba que fuera Sourdis el que dirigiera el ataque, ya que no le quería contrariar. La Valette le suplica que por favor dirija el ataque[30]. El arzobispo diseñará un plan de ataque para el día 8 de septiembre, pensaba volar una mina que tenían prácticamente acabada en el baluarte de San Nicolás y lanzar un ataque simultáneo a todos los baluartes y a la estacada. Para ello el día 6 al anochecer bajó a sus regimientos de Guadalupe y los situó en las trincheras que rodeaban la plaza. [31]
LA DERROTA
El ejército francés estaba dividido en cinco cuarteles, uno ocupara los atrincheramientos de Guadalupe a las ordenes del marqués de La Force, el segundo al cargo de La Valette , situado en las inmediaciones del caserío Perkatzenea, el tercero lo mandará Grammont establecido junto a Saindua, el cuarto a cargo de Gresves en el alto de Arkolla, y por último Saint-Simon se establecerá en Mendelu-Irun.
El 7 de septiembre el ejército de auxilio ataca los atrincheramientos de Guadalupe defendidos por la infantería, tras ésta dos pequeños fortines dotados de artillería les cubrirán la retaguardia y tras estos cuatro escuadrones de caballería y un batallón de infantería de refuerzo como unidades de reserva. Una parte del ejército español, compuesta por unos tres mil hombres, atacará por Jaizkibel. La caballería atacará descendiendo la cresta, sin guardar orden, la orografía lo impedía, hacia Guadalupe, mientras, la infantería que había penetrado por Justiz atacaba el ala derecha de los atrincheramientos, los franceses abren fuego y retienen en un primer momento el ataque, la caballería gala inicia un contraataque pero se ve inmersa en un gran tumulto sin espacio para poder maniobrar siendo empujada hacia las trincheras que son abandonadas por la infantería francesa. Condé, viendo lo delicado de la situación, pide refuerzos a La Valette y Saint-Simon que se negarán a enviarlos, el Príncipe, exponiendo su propia persona, subirá a Guadalupe tratará de reagrupara la caballería y lanzarla al contraataque pero sin conseguirlo, Sourdis sube a Guadalupe intentando reagrupar las fuerzas e impedir la desbandada, pero no lo consigue viéndose superado por sus propios hombres en retirada. Tratan de llegar al campamento del Príncipe donde esperaban encontrar a las tropas en orden de batalla pero se encuentran con que el regimiento de Tonneins, encargado de ello, había huido tratando de salvarse; unos lanzándose al agua y otros refugiándose en el cuartel de La Valette. Sólo los regimientos de Sourdis, La Couronne y La Meilleraye, y cien mosqueteros del arzobispo permanecen en las trincheras hasta que son derrotados. En ese momento cuatrocientos hombres salen por la brecha que guardaba el regimiento de La Couronne y Gresves manda desalojar el cuartel del Príncipe hacia el de Grammont (Saindua).
El ejército del Almirante de Castilla descenderá de Guadalupe hacía el cuartel del Príncipe rompiendo el ejército francés en dos partes. Una que se replegará hacia Higuer y la otra hacía Irun.
El cuartel que era mandado por Grammont se retira y abandona un reducto sin haber sido atacado y se dirige al tercer cuartel a vista del enemigo. En la infantería francesa sólo una parte a combatido medianamente; la mitad de la Meilleraye et la Couronne perdiendo la mayor parte de los oficiales.
Los otros cuarteles capitaneados por el duque La Valette y por el marqués de Saint-Simon se retirarán, sin combatir junto con los que huían.
Sourdis se retirará hacia la costa con el caballo herido tratando de organizar la retirada de sus regimientos hacia las chalupas que habían de recogerlos para llevarlos a los navíos de la flota. Trata de realizar una retirada ordenada encargando a una compañía de mosqueteros y a los restos del regimiento La Meilleraye que cubra el reembarco. Reagrupará a los rezagados y viendo que tanto la playa como el acantilado están ya ocupados por el enemigo les ordenara dirigirse en retirada hacia Higuer para ser embarcados, esta retirada será desesperada y se realizará luchando cuerpo a cuerpo.
Condé embarcará y se refugiará en la almiranta, al día siguiente, irá a Irun pensando que sus tropas aun se encuentran allí, pero se encuentra con la noticia que se han retirado a San Juan e Luz. Cuando pasó revista a las tropas pudo asegurar que no había habido más de 700 muertos, 800 prisioneros y alrededor de 1000 ahogados. Toda la caballería se había retirado sin pérdidas. Al día siguiente, 8 de septiembre, se abandonará el castillo de San Telmo sin clavar los cañones, ni tirarlos al mar y sin incendiarlo como había ordenado Sourdis, viéndose obligados a levar anclas ante el peligro que suponía la batería de San Telmo para la flota allí fondeada retirándose hacia San Juan de Luz donde encuentra al Príncipe. Sourdis se presenta ante él y este le dice que ya no necesita de sus servicios y que puede retirarse, tras realizar un recorrido por la costa cantábrica recibe ordenes de Richelieu para retirarse a Belle-Ile
El arzobispo perderá sus dos regimientos, destrozados, la mayor parte de los oficiales y la vajilla, que la había desembarcado la víspera.
Según Sourdis, en un informe remitido a su hermano, aparte de la falta de coraje de los soldados, tres fueron los errores cometidos durante la batalla:
1.-Ese día- el 7 de septiembre- la mitad del regimiento de La Meilleraye y la mitad del de La Couronne no se encontraban en las trincheras de Guadalupe pues habían descendido para tomar parte en el asalto a la brecha del baluarte de La Reina, lo que hace sospechar que alguien había avisado de ello.
2. Que no había más que un batallón en las trincheras de Guadalupe por falta de gente.
3.-El campo atrincherado de Guadalupe estaba demasiado próximo al cerro y dominado por este.
En cuanto a los errores cometidos a lo largo del asedio, eran según Burdeos:
1.- No haberr realizado el campo atrincherado de Guadalupe en un lugar más estratégico
2. Haber perdido el tiempo construyendo la mina del baluarte de La Magdalena por encontrase bajo el nivel del mar y anegarse constantemente.
3.- No haber atacado al enemigo cuando se juntaba en Hernani.
4.- No haber asaltado la brecha el día que se voló la mina, por donde salieron los defensores y entraron el Almirante de Castilla y sus generales.
5.- El temor que se tenía a que el enemigo estaba advertido de todo.
6.- La poca unión entre los altos oficiales y los celos que tenían entre ellos y que no deseaban nada más que la derrota de sus compañeros y la alegría que demostró La Valette cuando La Force fue derrotado es una buena prueba de ello.
El día después
Tras la derrota, Sourdis recibirá órdenes de Richelieu para desarmar la flota. La Valette será llamado a la corte para informar sobre lo sucedido y dar cuenta de las acusaciones que pesan sobre él. Será acusado de traición y cobardía frente al enemigo y aunque fue absuelto del primer cargo, a causa de que las pruebas presentadas eran insuficientes, fue condenado a muerte por el segundo, pero antes huirá a Inglaterra donde permanecerá varios años exilado
Condé será exonerado de sus culpas y al año siguiente se le dará el mando de un nuevo ejército.
Richelieu recibirá con gran pesar la derrota de Hondarribia, pero no tirará la toalla. Al año siguiente, 1639, al realizar el plan anual de operaciones militares la toma de Hondarribia figurará entre los objetivos principales, de hecho ese año juntará un gran ejército en Aquitania a las ordenes de el principe de Condé y ordenara a Sourdis juntar una gran armada para las operaciones navales del Cantábrico entre ellas las de apoyar al ejército en la toma de Hondarribia. El transcurso de la guerra obligará a Condé a acudir con sus tropas al Rosellón trastocando los planes de Richelieu y posponiendo la toma de Hondarribia. Tras el fracaso de la campaña naval de ese año Sourdis fue trasladado al Mediterráneo y tras el fallido bloqueo del puerto del Tarragona(1641) cayó en desgracia.
CONCLUSIONES
El bloque naval de Hondarribia se puede considerar un fracaso tanto en cuanto no se consiguió el fin último del mismo: la toma de la plaza.Tampoco cumplió con su papel de fuerza de bloqueo por su tardanza en acudir al mismo, hasta el 1 de agosto, un mes después de iniciado el bloqueo no se incorporará el grueso de la flota, y hasta esa fecha las ayudas por mar a los cercados serán frecuentes A partir de ese día sí es cierto que el bloqueo fue efectivo y que ningún socorro llegó a la plaza por mar.
La derrota de Getaria se puede considerar como el mayor éxito de esta operación naval, la destrucción de la escuadra de Galicia sin apenas bajas ni daños fue un triunfo que no se puede negar.
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- § TALLEMANT DES REAUX, Les historiettes des Tallemant de Réaux, Historiettes.-Paris: Alphonse Levavasseur, 1835.
[1] Esta barco fue el primero de tres puentes , fue botado en octubre de 1638, tenía una dotación de 600 hombres y 102 cañones.
RONCERIE, Charles de la.-Histoire de la Marine Française, tomo IV ; (p.594.)
[3] MORET, Joseph- Empeños del valor y desempeños o Sitio de Fuenterrabía.;. ((p.130)
[4] Henri d’Escoubleau de Sourdis (1593 - Auteuil de 1645), arzobispo de Burdeos (1629-1645), fue teniente general e la marina real bajo Luis XIII y participará en las más grandes operaciones navales de este reinado. Hijo menor de François d’Escoubleau, Marqués de Sourdis y de Akluye, y de ‘Isabelle Babou de la Bourdaisière, dama de Alluye. Pasó su infancia en el castillo de Jouy-en Josas. Destinado a la carrera eclesiástica heredará en 1623 de su tío el título de obispo de Maillezais. Tomó parte en la Guerra de los Treinta años, en 1628 combatió como intendente de la artillería en el sitio de La Rochelle. Al año siguiente tomó el puesto de su hermano François como arzobispo de Burdeos. Tomo parte en la flota que participó en la liberación de las Islas Lerins en 1637: Nombrado vicealmirante de Francia mandó la flota de Poniente que sitió Hondarribia y venció en la batalla de Getaría. En 1639 atacó La Coruña y Laredo sin mucho éxito, a partir de este año su estrella declinará siendo trasladado al Mediterráneo donde tras el fracaso del sitio de Tarragona (1641) caerá en desgracia , apartado de la Marina regresará a sus obligaciones eclesiales. Tallemant lo define como un hombre animoso, de aspecto agradable, de gran locuacidad, era valiente, pero no entendía mucho de guerras, sabia ganarse a la gente cuando se lo proponía. No menos turbulento que su hermano el cardenal, llenará de ruido y querellas Burdeos, la corte, la iglesia y el reino. Se enfrentó al parlamento, y a su clero. Se enfrentó al gobernador de Guyena, el viejo duque de Epernon, quien se había opuesto de manera taxativa a la elección de Sourdis como Arzobispo de Burdeos. Parece ser que Richelieu propuso este nombramiento como manera de frenar el poder del duque d’Epernon en Burdeos. El día de su entrada en Burdeos, el duque convocó a los jurados a una reunión y les estuvo entreteniendo hasta que pasó la hora del recibimiento y les despidió diciendo: y ahora vaya a saludar a su arzobispo. En otra ocasión con motivo de una comida ofrecida por Sourdis a los jurados de Burdeos, el duque impidió a su criados que se pudiera abastecer de pescado y bebidas enviando a su guardia para que los echaran a palos del mercado.. El enfrentamiento más duro tuvo lugar el día 10 de noviembre de 1633 en que llegaron a las manos insultándose y golpeando el duque al arzobispo y lanzándole la mitra al suelo de un bastonazo. A raíz de esto el obispo lo excomulgó entablándose un pleito que duró muchos años y enrareció las relaciones entre la iglesia y el estado. El rey tomó cartas en el asunto obligando a Epernon a retractarse y pedirle perdón en público, lo que supuso una gran humillación para el anciano (79) Epernon. Para más escarnio hubo de casar a su hijo con una sobrina de Richelieu y darle una gran dote.
[5] Enrique II de Borbón-Condé (Saint-Jean-d’Angély en 1588 - París en 1646), tercer príncipe de Condé, hijo de Enrique I de Borbón-Condé y de Carlota de La Trémoille. Tras el asesinato de su padre cuando aun no cumplía un año de vida, su educación estuvo a cargo del primo del fallecido, el rey de Francia Enrique IV de Borbón. La muerte del rey lleva a María de Médicis a la regencia, durante este período el príncipe Enrique fomenta alianzas contra el gobierno corrupto, para calmar esto la reina acepta la entrada de Condé en el consejo de regencia durante 1615, pero a las pocas semanas lo arresta y lo conduce a la Bastilla de donde sería liberado por Luis XIII y le convertiría en uno de sus más fieles asesores. Contrajo matrimonio con Carlota de Montmorency, la que le dio tres hijos protagonistas activos de la Fronda
[6] Armand Nompar de Caumont, duc de La Force (1582-1672), devient mariscal de Francia en 1652. Junto a su padre Jacques de Caumont, participará activamente en la guerra declarada por Luis XIII yt Richelieu. Fue abuelo de Henri de La Tour d’Auvergne, vizconde de Turenne
[7]Bernard de Nogaret de La Valette, duque de Epernon, general francés (Angoulême 1592 - Paris 1661), era hijo de Jean-Louis de Nogaret de la Valette. Fue conocido hasta la muerte de su padre (1642), bajo el nombre de duque de la Valette. A la edad de 18 años fue nombrado coronel general de la infantería , combatiendo en los sitios de Saint-Jean-d’Angély, de Royan (1621), y en la represión de los levantamientos protestantes en Languedoc (1629), en el ataque del paso de Susse (1629), en Picardía (1636), en Guyena se enfrentará a los españoles que entraron en Laburdi.
[8] SUE, Eugene.- Correspondance de Henri d’Escoubleau de Sourdis… (p.33).- Pasajes fue tomado por M d’Espenan (Roger de Bossots, Conde de) con 3000 soldados de infantería y 200 de caballería se harán con las dos fortificaciones que defienden el puerto que las encuentra llenas de munición y apresa 6 galeones, seis navíos y de 80 a 100 piezas de artillería. Y quema dos galeones que se hallaban en construcción. Según Ducere los barcos apresados fueron 10 galeones, seis navíos y 100 piezas de artillería
[9] Los barcos que conducirán a los marineros serán siete y estarán mandados por Trillebois, Saint-Etienne, Razes, Guiton, Réquiem, La Treille y Broq pero vientos contrarios de sudoeste les impiden zarpar antes del 14 de julio y llegarán al cabo de Higuer el día 17 a las 2 del mediodía. Estos barcos desembarcaran la marinería y se dirigirán a Higuer a las ordenes de los capitán Renier y la Trellebois para impedir el acceso de socorro a Hondarribia
[10] Condé no asistió a este consejo ya que se encontraba indispuesto por piedras en la uretra que le obligaban a guardar cama en San Juan de Luz.
[11] Moret hablará de 12 navíos.
[12] Según las fuentes francesas eran “barques a Huniere” y el número total de embarcaciones sesenta, Lope de Hoces mencionará que no se podían tripular por falta de marineros.
[13] El rey le había enviado a San Sebastián para hacerse cargo de los galeones que sacó Idiáquez de Pasajes.
[14] La chalupas armadas serán del navío Corail
[15] PALAFOX.- Sitio y socorro de Fuenterrabia p.166-168. Según las fuentes francesas dos pinazas fueron hundidas y numerosas embarrancaron en la costa salvándose las tripulaciones y dirigiéndose a San Sebastián andando. Fueron tomados algunos prisioneros.
[16] .MORET.- op.cit.; p. 96
[17] Ese día se retirará el regimiento Serignan del ejército de Condé y será sustituido por 2000 hombres del arzobispo.
[18] Según la Correspondance fue el día 7.
[19] El 11 según la Correspondance.
[20] El 13 según la Correspóndance.
[21] Sue, Eugene.-Op. Cit.; (p.. 28).Un galeón de 600 o 700 toneladas del Marques de Maquaide (Maqueda?) que no estaba artillado en su cubierta , ni estaba aparejado, y tenía los altos podridos, dos barcos apresados a los holandeses el año anterior y que estaban totalmente deteriorados.
[22] Según algunas fuentes francesas la flota fue avistada el 16 a las 7 de la mañana por el navío L’Europe
[23] Lope de Hoces
[24] Memorial Histórico Español.-Tomo XV, 1862; p. 50.-1500 según Carta de D. Lope para S.M. después que le quemaron la armada, fecha en Tolosa 14 de setiembre de 1638;
[25] Ibidem.; p.45.-Carta de D. Lope para S.M.
[26] Otras fuentes hablan de cinco brulotes (Correspóndance, p.17)
[27] CORRESPONDANCE (P. 43) Este brulote fue gobernado por capitan Desjardins de Brouage.
[28] Memorial Histórico Español.-Tomo XV, 1862; p. 48.-Según Lope de Hoces de las nueve de la mañana a las cuatro de la tarde.- Carta de D. Lope para S.M.
[29] DUCERE, Recherches historique sur le siege de Fontarabie;.- En: Bulletin de la Societe des Sciencies & Arts de Bayonne, 1880.-Ducere aumenta esta cifra hasta 300;p. 59
[30] Este ir y venir y solicitarse permiso, forma parte de toda un teatralización de la manera de pensar de la nobleza francesa de esta época. Es una manera de ser pero sobre todo de estar, de figurar ante la sociedad y ante sus pares, demostrar constantemente quien son y cuanto valen y para ello recurren a un exagerado protocolo y a una constante representación
[31]MORET (p.202).- Condé atacaría el baluarte de San Nicolás, La Vallette y De la Forçe el de La Reina y el arzobispo la estacada y el lienzo que cae al mar, que ganaría llevando chalupas equipadas, y lo mejor de la tropa de la armada. El de Agramont con el regimiento que mandaba se encargaría de tomar por escalada el baluarte de San Felipe.




