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EL SENTIDO DE LA FLECHA AMARILLA

Emilio Xabier Duenas Perez | Abuztua, 2010 | Inprimatu Inprimatu

EL CAMINO DE SANTIAGO POR LAPURDI Y GIPUZKOA

El denominado Camino de Santiago, Camino Jacobeo o Xacobeo, Le Chemin de St. Jacques, Santiago Bidea, Donejakue Bidea… ha servido a diferentes estancias, organismos religiosos y civiles como reivindicación de un itinerario que llevara a peregrinos, penitentes, viajeros, mercaderes y visitantes de todo tipo hasta el lugar donde se considera están los huesos del apóstol Santiago.

A lo largo de varios siglos, no sólo han cambiado las fórmulas de tránsito, también las ideas, el sentido cultural, el sentimiento religioso, el producto turístico y, por supuesto, el afán de gesta personal han contribuido a fomentar, extender y obtener participación en pos de un “regalo” como es el alcanzar la Catedral de Santiago.

 

 Indicativos como éste, nos alertan de la dirección correcta

que deberemos tomar para seguir el “Camino”. (Foto: E. X. Dueñas) 

En este año, 2010, Ano Santo Xacobeo, Año Santo Jacobeo o Compostelano, por excelencia, se antoja una gran cantidad de individuos y colectivos que a pie, en bicicleta o en vehículo motorizado, están recorriendo y recorrerán, desde sus diferentes puntos de origen el recorrido. Duro y sacrificado en ciertas circunstancias, y más si la preparación física no es la oportuna.

No obstante, este trámite no es propio únicamente en los años Jacobeos, cosa que sucede siempre que el 25 de julio, festividad de dicho santo Santiago, cae en domingo, sino que, aunque en menor medida, año tras año. De hecho, muchas personas, no tantas como las que lo hacen en la actualidad, prefieren realizar los diferentes caminos siempre que no sea precisamente Jacobeo; en cierta forma porque los albergues, ahora, están a rebosar y los precios están más altos.

EL CAMINO ENTRE CAMINOS

La tradición nos deja historia, leyendas y cuentos, reales o ficticios, que nos demuestran la importancia que han tenido, en ciertos momentos, los diferentes caminos. Se ha de tener en cuenta que la regularidad existente en estos últimos años (de patrocinio, propaganda e inculcación popular) no ha sido siempre así. Es más, durante cierto tiempo, apenas ha existido esta conciencia, sin olvidar que esta predisposición negativa ha podido ser debida a diferentes causas: salteadores de caminos, climatología adversa, dificultad orográfica, guerras y batallas, o simplemente olvido de las instituciones.

La defensa de la existencia de los diversos itinerarios tiene la lógica de llegar al punto final, partiendo de un punto inicial. Lo que se considera como altamente ilustrativo al tener que buscar el recorrido más acertado, a ser posible en una dirección lo más plausible y directa.

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  La bahía de La Concha, curiosamente tiene mucho que ver con la “concha” de los peregrinos. La bahía, desde finales del siglo XIX, era ya un lugar turístico donde la realeza y la nobleza se daban cita. Donostia (G). (Foto: E. X. Dueñas)

Si Sancho III el Mayor en el siglo XI provocó, e indujo a los peregrinos, la oficialidad del camino pasando por Nafarroa como producto turístico, Aymeric Picaud se encargó, con la primera guía del peregrino, de mostrar algunas de las peculiaridades de los habitantes de las zonas por donde iba pasando, no dejando en muy buen lugar a los vascos.

Pero la controversia de las palabras de Picaud respecto de los oriundos y sus maneras, y otros pueblos, en el fondo son la misma que la estancia a perpetuidad de los huesos del santo, Santiago, en la capital compostelana y de los diferentes caminos. Es más, el debate acerca de la utilización de unos u otros, en uno u otro período, se ha convertido en una dificultad añadida, debido: en parte a la escasez de documentación; en parte a las contrariedades y vicisitudes de los viandantes de cada momento histórico.

 Estampa típica de la Danborrada, del día 20 de enero. Donostia (G).

Si bien es verdad, a pesar de seguir los itinerarios “oficiales” en lo que se refiere al continente europeo, algunos determinados como el “Camino Francés”, el “Camino Inglés”, el “Camino Portugués”, el “Camino Aragonés”, el “Camino Catalán”, la “Vía de la Plata”, o el “Camino del Sur”, además de ramales varios y rutas que sirven de conexión entre éstos y otros muchos (”Ruta del Ebro”, “Camino de Madrid”, “Camino Sanabrés”, “Camino Mozárabe”…), hoy en día existe una competencia totalmente desequilibrada hacia otros caminos como el “Camino del Norte”, o “de la costa” y el resto con todas sus variantes que cruzan, enlazan, y/o nacen en las mismas tierras de Euskal Herria (”Ruta de Baztan”, ruta entre Otsagi y Maule, etc.).

Además, en Euskal Herria, en este “Camino del Norte” encontramos otros dos ramales más: el “Camino de la costa” y el “Camino del interior”. Aunque hoy en día secundarios, tuvieron su máximo exponente, a falta de una confirmación documental concisa y seria, entre los siglos IX y X, sirviendo de amable y fundamentada conexión entre culturas.

Pero para conocer con más profundidad cada pueblo, se debe pasear por sus calles, relacionarse con sus gentes y participar en sus acontecimientos. Esto se antoja difícil, ya que las localidades tienen un sinfín de actividades a lo largo del año y para los peregrinos y viajeros que, en la mayoría de los casos, se dirigen de un punto a otro diario, no les queda más tiempo y fuerzas que llegar a los destinos marcados en cada una de las etapas. A veces, muchas veces, la preparación es fundamental.

Esta fórmula de visita no deja muchas dudas: poco se consigue en el contacto intercultural, a menos que el determinante sea el que se consigue entre los propios participantes al final, o por el camino, de la jornada. Es decir, los recorridos están establecidos con una serie de elementos que conforman la historia y la cultura del lugar, influenciados por las diversas ideas y pensamientos internos y externos. Sin embargo, este aspecto de conocimiento de detenerse, observar todo lo que está a nuestro alrededor e imbuirse en el entorno, se tornan en algo tan pasajero como visualmente anodino.

Sería importante inculcar a todas las edades y procedencias social-cultural la importancia que tiene el hacer todos los altos en el camino que haga falta. Desde la arquitectura, que puede ser lo más visible y espectacular, hasta un ritual, tan desconocido como extraño, la relación debería ser más fluida y no, únicamente, seguir el camino trazado, en busca de la siguiente indicación para comprobar que no estamos perdidos.

No tratamos de buscar soluciones a fomentos turísticos ni a cambios de comportamiento, los cuales son dependientes del carácter de cada cultura, aunque éstos sean coincidentes en algunos aspectos. Tampoco intentaremos aquí el ofrecer las etapas establecidas en las diferentes publicaciones. El materializar unas distancias, no nos llevará más que a saltarnos el sentido por el cual son concebidos la vista y el tacto, en todas y cada una de las paradas que efectuaremos, libremente, en nuestro recorrido.

 Capilla de Sainte Madeleine en Bidarte (L). (Foto: E. X. Dueñas) 

La intención tampoco es la de ofrecer concienzudamente todo el arte escultórico y monumental que podamos encontrar a cada paso, el cual tiene una gran importancia y no puede ser olvidado. Por lo tanto, lo que se trata, brevemente, es el mostrar imágenes que se encuentran en el devenir diario de cada comunidad y que forman parte de los aspectos social y cultural: desde el paisaje y la arquitectura urbana, hasta el evento masivo, el ritual circunscrito a un ámbito tanto religioso como lúdico, simple o complejo… todo ello por una vía visual.

Y si hablamos de seguir el rastro, mediante la visualización, deberemos matizar que no todas las flechas amarillas indican el itinerario y sentido del Camino de Santiago. Por lo tanto, hay que tener en cuenta que, a nivel local, existen otros recorridos de senderismo marcados con dicho símbolo, los cuales pueden llevar a confusión.

POR TIERRAS DE LAPURDI

El “Camino de la costa”, procedente de, entre otras ciudades, Burdeos (Bordeaux), en Euskal Herria, tiene su entrada por Baiona a orillas del Adour o Aturri. La capital de Lapurdi ofrece al visitante sus dos barrios más emblemáticos situados a ambos lados del río La Nive o Errobi (La Grand Bayonne y La Petit Bayonne) y al otro lado del Adour (Saint-Sprit). Las calles del primero, repletas de comercios de todo tipo, confluyen en la catedral, importante edificio de estilo gótico, así como de la Ciudadela. Las callejuelas, del segundo, nos advierten de la presencia del Musée Basque, la iglesia de St. André y el Castillo viejo.

 La Grand Bayonne vista desde el otro lado del río Errobi. Baiona (L). (Foto: E. X. Dueñas)

  

Las fiestas de Baiona (L) se celebran los primeros días del mes de agosto.

Es importante su visita en los meses veraniegos. Sobre todo, a principios de agosto, cuando se celebran sus fiestas patronales. El Rey León (Roi Léon) es el símbolo y, entre comparsas y bullicio festivo, promovido por bayoneses y visitantes vestidos de blanco y pañuelos rojos al cuello, el ambiente está servido. Entre la variedad de actos destacan las sokamuturras y las corridas de toros dando paso a conciertos, desfiles, juegos o campeonatos gastronómicos.

  

 

                Fiestas del Rey León. “CampeonatoMundial de tortillas” Claustro de la Catedral. Baiona (L).  

La salida de la ciudad nos obliga a discurrir por toda la ruta que toca el mar: Angelu, Biarritz, Gethari, Bidarte, Donibane Lohitzune, Ziburu, Hendaia… Cada una de estas poblaciones nos ofrece una perspectiva muy diferente dependiendo de la estación climatológica del año en que las visitemos, así como de la configuración estética de sus edificios. Desde el silencioso y frío atardecer en invierno al masivo turismo del verano; desde el Casino y coquetas tiendas de souvenirs, hasta los practicantes de surf y los campings a orillas del mar. 

    Desde el tren cremallera que sale desde el collado de Saint-Ignace, en Sara (L) y asciende hasta la cima del monte Larrun, podemos admirar una bella panorámica de toda la costa labortana y guipuzcoana.

La aristocracia y la clase media se mueven entre hoteles de lujo y casinos. Para todas las clases, se programan partidos de pelota, con o sin herramienta, en algunos de los frontones y trinquetes de la zona, regatas de traineras, o pruebas de fuerza, Indar jokoa (basque force), muy propias para hacer partícipes a los turistas.

Al igual que las fiestas, los acontecimientos de diversa índole, aunque en menor medida, se acoplan a la idiosincrasia y el silencio de sus núcleos, excepto en los meses del estío. Cabe destacar su arquitectura, mezcla de construcciones antiguas, casas bien cuidadas y de colores donde destacan el rojo, o el azul sobremanera y edificios recientes para uso, disfrute y negocio. Iglesias que en su interior esconden bellas pinturas. Capillas situadas en lugares estratégicos y, como no, cementerios, quizá no con la riqueza de dibujos y formas de sus estelas discoideas, en comparación con las del resto del interior del territorio, pero con la singularidad de estar adosados al templo.

No sólo se cubren de flores y coronas en la festividad del 1 de noviembre (Día de Todos los Santos) y 2 (Día de difuntos), como es habitual en la gran mayoría de cementerios de esa zona, sino que durante todo el año las tumbas se cuidan, limpian y adornan con diferentes ornamentos y flores recién cortadas. Además, este espacio tan importante en la vida de los vecinos, como no podía ser de otra forma, crea un conjunto orgánico y clásico: iglesia-cementerio, frontón y plaza.

El recorrido costero, convertido desde hace unos años en un GR (Gran Recorrido) nos obliga, además de conocer los pequeños pueblos que se suceden, las maravillosas vistas de la costa: sus acantilados, sus dunas y playas, el mar, así como los recorridos culturales que se organizan.

 Una vista de Biarritz (L) desde la Rocher de la Vierge. (Foto: E. X. Dueñas)    

                                                                                          

Cuando la luz del atardecer comienza a ceder su fuerza a la nocturnidad, en las terrazas se consumen los platos más exquisitos procedentes de este mar tan cercano. Biarritz (L)

Además de la generalización del paisaje, como elementos únicos de resaltar, tenemos el paseo por las calles de Biarritz, la visita del Castillo d’Abbadie, ilustrado, científico y creador original de las Euskal Jaiak y, como no, de los núcleos de Donibane Lohitzune, con sus conocidas fiestas en honor a San Vicente (Bitxintxoak) y Ziburu, este último como procedencia del conocido Maurice Ravel y su famosa obra musical: el Bolero

Centro de Ziburu (L). (Foto: E. X. Dueñas)

 De esta forma llegamos a la antigua aduana y, a través del Puente de Santiago, entraremos en Gipuzkoa por la villa de Irun, en donde se encuentra la Isla de los Faisanes, lugar en el que se firmó la división de territorios, el Tratado de los Pirineos, entre Francia y España en 1659, estableciéndose la frontera administrativa que continúa al día de hoy.

 

El Castillo d’Abbadie, cuna de sabiduría y origen del ilustrado, y científico, Antoine d’Abbadie, se muestra inalterable, como si el tiempo no hubiera transcurrido por sus muros. Hendaia

  Las embarcaciones de recreo, atracadas en los pantalanes, sirven de esparcimientoal turismo que se acerca de diferentes lugares de Francia y de otros países.Hendaia.

 

COSTA GUIPUZCOANA FRONTERIZA

Al margen del paso obligado de dicho puente, los peregrinos también llegaban por vía marítima en el antiguo puerto romano con el que contaba la desembocadura del río Bidasoa. En Irun es obligatorio visitar la iglesia del Juncal, la ermita de Santa Elena o Ama Xantalen, convertida hace ya unos años en museo, ofreciendo en su interior las ruinas de un templo anterior, probablemente del siglo XIV, la Casa Consistorial o el fuerte.

Mención aparte merece la ermita de San Marcial, situada estratégicamente y cuyo santo da pie a las fiestas más importantes del año, las del 30 de junio. El “Alarde de San Marcial” se ha convertido en la reivindicación de su bélico pasado y, desde hace ya unos años, la del sexo femenino por formar parte de las compañías; en otros casos las mixtas. Este alarde congrega a una gran cantidad de irundarrak ataviados con camisa y pantalón blancos, chaqueta oscura, corbata y txapela rojas, y alpargatas blancas.

 El sonido de los pífanos y los disparos de las descargas atronan por todos los rincones de la villa fronteriza de Irun (G), el día de San Marcial. (Foto: E. X. Dueñas)

La larga comitiva recorre las calles, encabezada por los zapadores, al ritmo que marcan las marchas y las cantineras saludando a uno y otro lado de la calle. Mientras, en las plazas se suceden las descargas de las escopetas, a las órdenes del General y capitanes a caballo, conmemorando una batalla y, al mismo tiempo, la lista anual de armas que se han llevado a cabo durante siglos. 

De Irun a Hondarribia; de un alarde a otro. El que se realiza el día 8 de septiembre: festividad de la Virgen de Septiembre. Al igual que en el vecino pueblo, las compañías recorren el casco antiguo y se dirigen al Santuario de la Virgen de Guadalupe, donde se celebra una misa y sonora romería.

El alarde de Hondarribia (G) se celebra el 8 de septiembre. Las calles, durante todo el día, se convierten en un hervidero de gente, donde predominan los colores blanco, rojo y negro.

Se ha de tener en cuenta la estratégica situación de la villa, para comprender, al igual que Irun, la predisposición a mantener las armas en condiciones ante las continuas embestidas de ejércitos en busca de su posesión.

Pero Hondarribia es mucho más que su alarde, a pesar de que en estos últimos años y a causa de este evento, se haya hecho tristemente famosa por las disputas entre los vecinos: mujeres en las compañías sí o no. Curiosa cuestión de enfrentamiento entre los dos sexos, cuando observamos cómo una muchacha porta sobre su cabeza el arca de la Cofradía (Kutxa entrega), dirigiéndose desde las estancias de la misma hasta la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción del manzano, lugar donde se produce la aprobación de cuentas del año y el cambio de Presidente, a nivel honorífico. De vuelta al lugar de donde parte la comitiva y para finalizar el acto, la joven da varias vueltas sobre sí misma cargando la kutxa… “cuantas más vueltas más pesca”.

 La comitiva de la Kutxa entrega saliendo de la Cofradía. Hondarribia (G). (Foto: E. X. Dueñas)

A lo largo del año, también se celebran otras fiestas. Así, tenemos dos tradiciones situadas en los extremos del santoral: por un lado, los Carnavales, con cuestaciones por los caseríos; por otro, la Semana Santa, con la procesión más importante, la del Viernes Santo.

 Procesión del Viernes Santo. Hondarribia (G). (Foto: E. X. Dueñas)

Después de esta aportación relativa a la vida cotidiana y festiva del municipio, volvamos al transcurrir de todos aquéllos que, siguiendo una iniciativa más de sacrificio que de disfrute, intentaban alcanzar su destino.

La llegada de los peregrinos a Hondarribia acaecía por dos frentes diferentes, al igual que en muchos otros lugares de la costa: uno, por el Camino marcado en tierra; y dos, por vía marítima, mediante las embarcaciones que atracaban en puerto.

Hoy en día, Hondarribia es una digna y bien cuidada población, en la que es preferible perderse por sus calles antes que buscar lugares bien conocidos donde, asimismo, encontraremos bellos rincones. El barrio de pescadores, denominado La Marina, la Plaza de Armas y el Castillo de Carlos V, las murallas, el puerto y… de camino al monte Jaizkibel nos tropezaremos, dando validez al origen del Camino, la ermita de Santiagotxo y el Santuario de Guadalupe, antes de ascender a la cumbre.

 

Barrio de pescadores. Hondarribia (G). (Foto: E. X. Dueñas)

 Interior del templo donde se encuentra el Cristo, al parecer, de origen mudéjar. Lezo (G).

Como si se sostuvieran unas casas a otras, Pasai Donibane (G), no deja de asombrarnos por su especial conformación. (Foto: E. X. Dueñas)

Jaizkibel se recorre de un extremo a otro, con unas excelentes panorámicas: por un lado, el mar y la costa; por otro, el Pirineo. Entre torreones de origen defensivo y naturaleza de monte y mar, tomamos aire puro. De esta forma llegamos a Lezo, Pasai Donibane y Pasai San Pedro. Las vistas de estos pueblos se pueden realizar a pie de calle, paseando por sus angostas calles y pasadizos cubiertos, en el caso de Pasai Donibane, y desde las alturas para observar su conjunto, desde cualquiera de cada uno de los pueblos. 

Las vistas desde el monte Jaizkibel no dejan lugar a dudas. Es un enclave estratégico desde donde se divisan los pueblos de alrededor y una parte de los Pirineos. Hondarribia (G).

En el siguiente capítulo, nuestro trayecto continuará por tierras guipuzcoanas para finalizar en Astigarribia; en el límite con tierras vizcaínas.

BIBLIOGRAFÍA

El número de publicaciones acerca del Camino de Santiago es abundante en todos los idiomas. Sin embargo el “Camino del Norte” o “Camino de la costa”, menos utilizado y conocido, desde hace unos años se está explotando a todos los niveles textuales y de internet.

En esta pequeña relación se desea ofrecer una muestra de algunos de libros donde, en toda su extensión, se describen las etapas marcadas para este “Camino”.

FÉDÉRATION FRANÇAISE DE LA RANDONNÉE PÉDESTRE

- GR 65. Sentier de Saint-Jacques-de-Compostelle. Le Chemin du Puy. Moissac / Condom / Roncevaux. Les Sentiers de Grande Randonnée. Paris : FFRP-CNSGR, 2001.

GRÉGOIRE, Jean-Yves; PINGUET, Françoise

- La voie du Baztan. Liaison Saint-Palais/Saint-Jean-de-Luz. Randonnées sur les chemins de Saint-Jacques au Pays basque. Ibos : Rando Éditions, 2006.

LABORDE-BALEN, Louis; AMIS DU CHEMIN DE SAINT-JACQUES (Pyrénées Atlantiques)

- Les voies d’Occident à travers Le Pays Basque, entre Adour et Pyrénées. Chemins du Littoral et du Baztan et itinéraires de liaison. Vers Compostelle. Les guides du Bourdon. Sainte-Colome : Editions Peyroune, 2000.

MARTÍNEZ SÁENZ, P. Teodoro S. I.

- Caminos de Santiago en Vizcaya. Colección “temas vizcaínos” 22. Serie roja : Historia y Tradición. Bilbao : Caja de Ahorros Vizcaína, 1976.

ORELLA, José Luis

- Konpostelara Bideak Euskal Herrian Barrena. Bilbo : Gero/Mensajero, 1999.

- Sancho III El Mayor (1004-1035). Reyes de Navarra. Reyes pirenáicos. Raíz de las monarquías hispánicas. Iruña : Editorial Mintzoa, S. A., 2003.

PÉREZ DE URALDE, Carlos; LECANDA, José Ángel; AZURMENDI, Nerea; VVAA

- Dos Caminos a Santiago. Jacobeo País Vasco. Ven y cuéntalo. Vitoria-Gasteiz : Departamento de Comercio, Consumo y Turismo del Gobierno Vasco, 1993.

PÉREZ DE URALDE, Carlos; LECANDA, José Ángel; AZURMENDI, Nerea; VVAA

- El Camino de Santiago; dos rutas por Euskadi (castellano). Vitoria-Gasteiz : Industria, Merkataritza eta Turismo Saila-Departamento de Industria, Comercio y Turismo / Kultura Saila-Departamento de Cultura, 2005.

VVAA

- Los Caminos de Santiago en coche. Xacobeo 2010. Guía Total. Madrid : Grupo Anaya, S. A., 2010.

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