EL SENTIDO DE LA FLECHA AMARILLA II
EL CAMINO DE SANTIAGO POR TIERRAS GUIPUZCOANAS
Durante 24 horas el estruendo se sucede a golpe de tambor: desde la izada hasta la arriada de bandera en la Plaza de la Constitución, la ciudad se convierte en un continuo desfile de compañías. Niños, jóvenes y adultos, uniformados con trajes de la época napoleónica, de cocineros, cantineras y abanderados, y acompañados de fanfarres, amenizan todos los rincones.
Esta importante fiesta precede a otras dos, también de origen carnavalesco: la salida de la comparsa de los caldereros, con un incesante ruido de utensilios y herramientas metálicas; y la comparsa de iñude-artzaiak, con su danza y musical acompañamiento. Ambos en el primer fin de semana de febrero. Y, de aquí, pasamos al Carnaval, con sus desfiles de espectaculares y llamativas vestimentas.
A lo largo del año continúa la fiesta. La víspera de la festividad de San Juan Bautista, la hoguera y el Zortziko de San Juan son parte ineludible de los comienzos del verano que, a su vez, dará el inicio a toda una serie de actividades que, a lo largo de esta estación climatológica, se suceden en diferentes puntos de la ciudad y que, además, sirven para atraer a visitantes y turistas.
Iglesia de Santa María. Donostia (G). (Foto: E. X. Dueñas)
Los siguientes momentos festivos, más importantes, son la Aste Nagusia (Semana Grande), a mediados de agosto. En septiembre, durante dos domingos consecutivos y coincidiendo en algunas ocasiones con el Festival de Cine, se organizan las regatas de traineras más importantes del Cantábrico. En esta competición se dan cita la gran mayoría de sociedades de remo, en busca de algunos de los siete puestos que dan lugar a la obtención de la bandera.
Vista de la bahía desde Miramar Jauregia. Donostia (G). (Foto: E. X. Dueñas)
Y llega el final del otoño y el comienzo del invierno. De esta forma, llegamos a diciembre con Santo Tomás de por medio: el mercado que, en origen surgió del pago de la colación de los arrendatarios a los dueños, a la feria en que se ha convertido con el paso del tiempo, con asistencia masiva de gente que busca la compra de productos del caserío y la degustación de txistorra con talo o sabrosos, y grasientos, bocadillos.
Monte Igeldo. Donostia (G). (Foto: E. X. Dueñas)
Pero continuemos nuestra lenta andadura… sin pausa. La salida de la capital donostiarra se realiza por el monte Igeldo, el cual ofrece unas espectaculares vistas de toda la bahía; en este caso desde el lado contrario a la entrada que hemos hecho en la misma para, de esta forma llegar, aunque no es imprescindible su visita, tocar el pueblo del mismo nombre (Igeldo) y, por una senda poco poblada llegar a Orio.
La ría y pueblo de Orio (G). (Foto: E. X. Dueñas)
Este pueblo marinero, lo cual se puede observar en su puerto, mantiene a duras penas su pasado con los barcos pesqueros y las redes que pueblan sus muelles y sus callejuelas empinadas, liderado todo ello por la fortificada iglesia de San Nicolás. Pueblo que ha crecido a lo largo de la ría y, principalmente, en su desembocadura quitándole quizá ese sabor a salitre que se podía palpar en el casco urbano.
Los diversos vestigios del pasado, los instrumentos que sirven de sustento a muchas familiasy el producto que se obtiene de la propia ría de Orio (G), demuestran, sin lugar a dudas,el pasado y el presente de una localidad que durante toda su historia se ha encontrado ligadaa su devenir marino y pesquero. (Foto: E. X. Dueñas)
Tras pasar el puente, en el término municipal de Aia, se encuentra la ermita de Santiago y, bordeando Talaimendi, verdadera atalaya situada encima del campo de golf, divisamos Zarautz con su playa y el paseo que lo bordea.
De la variedad de elementos arquitectónicos de este municipio, el cual no está compuesto únicamente por su centro urbano, ya que elegantes y antiguos caseríos se hallan desparramados por sus barrios, podemos resaltar la iglesia de Nuestra Señora la Real, con su retablo de notable importancia y la tumba del peregrino, así como las torres Luzea y Motza, dando imagen y carácter de un pasado nada pacífico.
La rica cultura se nos muestra en todo su esplendor a través de los eventos, de todo tipo, que se suceden a lo largo del año. Desde las exposiciones fotográficas, o de otro tipo, del Photomuseum hasta las competiciones de surf.
Tumba del peregrino. Zarautz (G) (Foto: E. X. Dueñas)
Caserío Gurmendi. Zarautz (G). (Foto: E. X. Dueñas)
Pero llegados aquí, no podemos olvidar las Euskal Jaiak que se celebran entre la primera y segunda semana de septiembre. El ambiente festivo abarca toda la villa. La demostración de un pasado aún vigente junto a la modernidad de elementos, se dan cita para conformar unas fiestas bien conocidas, y no sólo en los aledaños.
Si no fuera porque tenemos que seguir nuestro camino, nos quedaríamos más tiempo en este pueblo, hospitalario y amante de sus tradiciones, a pesar de que muchas de ellas obedezcan a un esfuerzo inusitado ante las nuevas tendencias.
Surfista. Zarautz (G). (Foto: E. X. Dueñas)
Antigua calzada de subida a la ermita de Santa Bárbara. Zarautz (G). (Foto E.X. Dueñas)
Desde la cumbre del monte ____ se divisa Zarautz (G). (Foto: E. X. Dueñas)
Eso sí, antes de salir de Zarautz, no podemos dejar de visitar la ermita de Santa Bárbara, a la cual se accede por una antigua calzada y desde la que se puede observar una excelente panorámica de Zarautz y la costa guipuzcoana: hacia el este lo recorrido; hacia el oeste lo que falta por recorrer: Getaria, con su famoso “ratón”, la isla de San Antón con su faro y las vides nos rodean. De la bien cuidada uva se obtendrá txakolina, reconocido internacionalmente y con su propia denominación de origen.
La uva con la que se elaborará el txakolin cubre muchas de las tierras de Getaria (G). (Foto: E. X. Dueñas)
ACONTECIMIENTOS DE TODA INDOLE
En Getaria la poderosa torre de la iglesia de San Salvador, que se divisa al final de la calle principal, nos llama la atención por ser una joya del gótico, s. XIV y, a la cual, llegan exhaustos Juan Sebastián Elcano y su tripulación después de haber navegado dando la vuelta al mundo. En un afán por recordar aquella heroicidad y en homenaje a su hijo adoptivo, esta representación que se realiza el 7 de agosto cada cuatro años, se fundamenta en la llegada de los sobrevivientes de aquel viaje, realizado entre 1519 y 1522 y liderado por Magallanes, al puerto de Sanlúcar de Barrameda (Cádiz).
Representación “Elkano etorrera” en Getaria (G). (Foto: E. X. Dueñas)
Ni que decir tiene que es de obligada “licencia” el degustar los pescados y mariscos servidos en los restaurantes de Getaria, así como en todos los pueblos costeros.
Iglesia de San Salvador. Getaria (G). (Foto: E. X. Dueñas)
De Getaria a Askizu, pequeño pero servicial barrio, cuya iglesia de San Martín de Tours, patrón de caminantes, da paso directo a la vecina Zumaia donde, la playa y la ermita reciben el mismo nombre: de Santiago. Junto a esta última el Museo Zuloaga y cercano el Museo Laya.
Por encima de todas las casas del pueblo divisamos la impresionante mole de la parroquia de San Pedro, construida entre los siglos XIII y XVI. En los alrededores de la iglesia surgen empedradas cuestas empinadas que nos llevan a diferentes palacios: Zumaia, Olazabal, Ubillos, etc. Pero aquí no termina el pueblo, nos dirigimos a lo más alto para visitar la iglesia de San Telmo, así como los acantilados y la rasa mareal que se puede observar cuando se produce la bajamar en la playa; fenómeno rocoso conocido por flysch.
El flysch en la playa de Zumaia (G). (Foto: E. X. Dueñas)
Después de dar un paseo por la playa, el Camino se dirige a Elorriaga. Pequeña entidad que posee la ermita de San Sebastián cargada de elementos de indudable valor patrimonial: la pila bautismal románica, la imágenes de Andra Mari (s. XIII-XIV), San Roque y San Sebastián.
Y seguimos subiendo. Llegamos a Itziar con su templo, admirado y devoto por los marineros a quien encomendaban su suerte en sus labores de pesca. De Itziar surgió Deba, a donde nos acercamos en nuestro recorrido.
Como dicen algunos folletos turísticos, “resulta obligada la visita a la iglesia parroquial de Santa María La Real”, situada en la plaza. El pórtico lo dice todo, con los doce apóstoles a tamaño natural. Su claustro no es para menos.
Pórtico de Santa María la Real. Deba (G). (Foto: E. X. Dueñas)
En el aspecto lúdico y sagrado, Deba celebra sus fiestas en honor a San Roque (16 de agosto). Desde que recuerdan los lugareños, la procesión que sale de la parroquia y que se dirige a la ermita de San Roque, es el acto tradicional por excelencia y con fervor es vivido por más de uno y una. A lo largo del recorrido los dantzaris se convierten, junto al santo, en los protagonistas principales. La San Roke Dantza es ejecutada delante de la imagen del santo y en diferentes momentos por las calles en su recorrido.
San Roke Dantza, con el santo detrás. Deba (G). (Foto: E. X. Dueñas)
Jorrai Dantza. Deba (G).(Foto: E. X. Dueñas)
Al finalizar la danza, en la “provisional” plaza de toros, y decimos provisional, ya que esta fórmula en conocida desde antiguo en la elaboración de cosos para las fiestas, se sueltan unas vaquillas, las conocidas como de Saka (de Lastur) para, a continuación, ejecutar la Soka Dantza, o Aurresku. En esta danza, de eminente carácter social, sin menospreciar su valor ritual, los muchachos sacan e invitan a las mozas a formar parte de la cuerda.
El ambiente es inmejorable y la animación va increscendo a lo largo del día. Después de una buena comida en familia, la asistencia a la corrida de toros, se torna en uno más de los actos obligatorios a presenciar. Al día siguiente, continúa la fiesta. Los dantzaris salen de nuevo para danzar la Jorrai Dantza: danza que consiste en un golpeo de azadas sobre uno o varios pellejos u odres de vino inflados y vacíos, los cuales son portados por otros componentes del grupo de danzas local.
Botes atracados en la ría de Deba (G). (Foto: E. X. Dueñas)
La salida de Deba nos va apartando progresivamente de la costa para adentrarnos en tierras vizcaínas. Ya no veremos el mar hasta el Km. 175. A través de la playa de La Arena, entre Zierbena y Muskiz, con sus marismas recién recuperadas, accedemos a Pobeña, su ermita de la Virgen del Socorro y la antigua vía del tren minero, reconvertida en vía verde. Así llegamos a Cobarón (Muskiz) para adentrarnos en tierras de la provincia de Santander, en la actualidad Comunidad Autónoma de Cantabria, por Ontón.
Aquí finalizamos nuestro viaje, entresacando algunos de los aspectos que mi personal visión ha tenido y que, no deberían dejar de lado otros que, por su relevancia, he olvidado de remarcar en estas líneas.
UNA REIVINDICACIÓN NECESARIA
¿Por qué la costa vasca? El recorrido a través de la costa lapurtarra-gipuzkoarra, como parte del “Camino de la costa” e incluido en el denominado “Camino del Norte”, es tan espectacular como el “Camino Francés”. Quizá no llegue a la altura arquitectónica-artística de éste, pero sin duda tiene el encanto de sus pueblos marineros, de gran belleza paisajística, más relajado y con un denominador común: la vista continua e ilimitada del mar, al menos en todos los tramos en los que se divisa.
Pero no sólo el mar constituye una referencia básica y única por sí sola. Todo un conjunto de elementos conforman un sistema equilibrado, y sostenido ecológicamente no siempre, con su entorno y: la conexión natural con la montaña; los espacios edificados con o sin alteración de sus aledaños; la geografía humana y la utilización de sus recursos; las rías, ríos y bahías; las playas, ensenadas e islas; los puertos pesqueros y deportivos.
Los mundos agrícola, ganadero, marinero y pesquero constituían la base económica de las diferentes zonas. No obstante, con el tiempo y las modas los medios han ido modificando los fines. Es por ello que, la búsqueda de nuevas salidas de los vecinos, han encontrado en el turismo y en los servicios un complemento a los oficios tradicionales.
Algunas de las labores artesanales observadas anteriormente, con el tiempo, han ido cayendo en desuso. Aún así son parte de nuestra tradición oral. Además de lo materialmente palpable, como hemos visto, la vida de los habitantes de cada comunidad se suspende y materializa en la vida diaria y el ocio.
Ahora que este “Camino” se encuentra publicitado por muy diversas vías y es internacionalmente reconocido, el que lo recorra de una manera tranquila podrá observar, según la época del año que corresponda, además de su rico patrimonio histórico-artístico, otros aspectos ligados a sus gentes como son las tradiciones y el calendario anual festivo.
Se hace imprescindible el detallar todos y cada uno de los pasos a seguir en el recorrido y si, se busca la determinación de este “Camino del Norte”, o “de la Costa”, como Patrimonio de la Humanidad, deberemos defender no sólo este patrimonio, sino también el Natural y todo lo relacionado con el Material-Inmaterial.
BIBLIOGRAFIA
El número de publicaciones acerca del Camino de Santiago es abundante en todos los idiomas. Sin embargo el “Camino del Norte” o “Camino de la costa”, menos utilizado y conocido, desde hace unos años se está explotando a todos los niveles textuales y de internet.
En esta pequeña relación se desea ofrecer una muestra de algunos de libros donde, en toda su extensión, se describen las etapas marcadas para este “Camino”.
FÉDÉRATION FRANÇAISE DE LA RANDONNÉE PÉDESTRE
- GR 65. Sentier de Saint-Jacques-de-Compostelle. Le Chemin du Puy. Moissac / Condom / Roncevaux. Les Sentiers de Grande Randonnée. Paris : FFRP-CNSGR, 2001.
GRÉGOIRE, Jean-Yves; PINGUET, Françoise
- La voie du Baztan. Liaison Saint-Palais/Saint-Jean-de-Luz. Randonnées sur les chemins de Saint-Jacques au Pays basque. Ibos : Rando Éditions, 2006.
LABORDE-BALEN, Louis; AMIS DU CHEMIN DE SAINT-JACQUES (Pyrénées Atlantiques)
- Les voies d’Occident à travers Le Pays Basque, entre Adour et Pyrénées. Chemins du Littoral et du Baztan et itinéraires de liaison. Vers Compostelle. Les guides du Bourdon. Sainte-Colome : Editions Peyroune, 2000.
MARTÍNEZ SÁENZ, P. Teodoro S. I.
- Caminos de Santiago en Vizcaya. Colección “temas vizcaínos” 22. Serie roja : Historia y Tradición. Bilbao : Caja de Ahorros Vizcaína, 1976.
ORELLA, José Luis
- Konpostelara Bideak Euskal Herrian Barrena. Bilbo : Gero/Mensajero, 1999.
- Sancho III El Mayor (1004-1035). Reyes de Navarra. Reyes pirenáicos. Raíz de las monarquías hispánicas. Iruña : Editorial Mintzoa, S. A., 2003.
PÉREZ DE URALDE, Carlos; LECANDA, José Ángel; AZURMENDI, Nerea; VVAA
- Dos Caminos a Santiago. Jacobeo País Vasco. Ven y cuéntalo. Vitoria-Gasteiz : Departamento de Comercio, Consumo y Turismo del Gobierno Vasco, 1993.
PÉREZ DE URALDE, Carlos; LECANDA, José Ángel; AZURMENDI, Nerea; VVAA
- El Camino de Santiago; dos rutas por Euskadi (castellano). Vitoria-Gasteiz : Industria, Merkataritza eta Turismo Saila-Departamento de Industria, Comercio y Turismo / Kultura Saila-Departamento de Cultura, 2005.
VVAA
- Los Caminos de Santiago en coche. Xacobeo 2010. Guía Total. Madrid : Grupo Anaya, S. A., 2010.





























